Competencia por el hielo

Competencia por el hielo

Julio 05, 2019 - 11:40 p.m. Por: Muni Jensen

El Ártico es la región con el mayor calentamiento del mundo. Se estima que las temperaturas en las últimas décadas han aumentado cinco veces más que el promedio mundial. La capa de hielo marítimo se ha reducido en un 30%, transformando y afectando la vida marina, animal y humana a ritmos peligrosos. Los calores de junio en Europa, la desaparición de especies, la disminución de pesca, ballenas muertas y los modelos que muestran a Miami bajo agua en unos años, son solo parte de las consecuencias y los riesgos de la progresiva desaparición del hielo ártico.

A los riesgos ambientales se le suma una batalla política, ya que al derretirse la capa de hielo se abre la posibilidad de extraer enormes volúmenes de recursos naturales, minerales y energéticos que hasta el momento no han sido penetrables. Adicionalmente, el Ártico se empieza a volver navegable, lo cual abre todo un universo de posibilidades, no solo para explotar y transportar los recursos de la zona, sino por la creación de una nueva ruta marítima más eficiente entre Europa y el Pacífico, facilitando enormemente el paso para el comercio Europa - Asia.

Los chinos, como suele suceder, han reaccionado primero, ya que ven en la región una nueva dimensión de su expansionista ‘Belt and Road Initiative’, nueva ruta de la seda. Para poner su bandera en el Ártico se juntaron nada menos que con los rusos, con quienes han desarrollado acuerdos de cooperación energética que incluye exploración, refinerías, transporte y mercadeo de productos. Además se han aliado para desarrollar enormes proyectos de infraestructura, construcción de barcos y puertos, rompehielos, y un ambicioso cable interoceánico para telecomunicaciones, entre otros. El dúo polar Rusia-China es de conveniencia, ya que Rusia, dueña de amplios territorios y fuentes de energía, no tiene dinero para desarrollarlos. Pero las consecuencias de esta alianza son complejas, sobretodo porque la mirada estratégica de estos socios contrasta con la falta de visión de los posibles contrapersos en Europa y Estados Unidos.

Una huella profunda de esta alianza de ovejas negras en el Ártico puede generar grandes riesgos en varios aspectos. Para empezar, el matrimonio es oportunista y está guiado por el deseo de contrarestar a Occidente y lograr dominación geopolítica mundial. Un nuevo terreno donde manden estos países sin democracia amenaza la política ambiental, comercial y de seguridad. Nadie quiere imaginarse la creación de bases militares en el norte, ni las implicaciones de una total dominación energética. Aunque Rusia ha establecido acuerdos con Finlandia, Noruega e Islandia, son los chinos los que se han convertido en su billetera.

Mientras Europa está distraída con el Brexit, con elecciones en varios países, y los brotes de populismo en Italia, Polonia, Hungría y España, los esfuerzos individuales e inversiones puntuales para crear una política coordinada no son suficientes. Una Europa ausente se está quedando fuera del terreno geopolítico, sin un proyecto Ártico que les permita enfrentar este nuevo horizonte con sus riesgos y oportunidades. Peor aún, Estados Unidos, su aliado histórico ni se acuerda de la zona.

El resultado es que se quedaron por fuera. La carrera por el Ártico está en pleno furor, avanzando mientras se miran el ombligo los Estados Unidos, Europa y hasta Canadá, que tiene enormes tierras en la zona.  Además de las rutas comerciales más eficientes, fuentes de energía, puertos, fábricas y enormes reservas de petróleo, el pasaje norte tiene incalculable potencial turístico. El riesgo ecológico y la oportunidad comercial vienen de la mano, y el mundo occidental no tiene una agenda de desarrollo económico, financiación y protección ambiental que permita un manejo responsable de la zona. La boda de conveniencia de Rusia y China los hace más fuertes. La potencia energética y política que se crea de esta alianza es tema estratégico de soberanía y seguridad global al que el resto del mundo debe prestarle atención.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS