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Sobreviviente designado

Septiembre 14, 2020 - 11:45 p. m. Por: Miky Calero

No necesariamente el que más diplomas y educación académica tenga es la persona más adecuada para ejercer el liderazgo, es más importante el sentido común y un crecimiento equilibrado lo que hace personas preparadas para liderar por un bien común. En ocasiones los que ocupan puestos de liderazgo caen en la prepotencia y ponen por encima sus egos y su sed de poder.

La experiencia que se consigue en ‘la universidad de la vida’ hace que muchas personas logren un conocimiento que no consiguen los que están encerrados en los templos de la educación.

Aclaro, no es una regla, el ideal es la combinación balanceada entre la academia y la ‘calle’, el contacto con la gente del común.

Interesante serie de televisión que me vi en Netflix, sobre como funciona el gobierno de los Estados Unidos. Cuando ponen una bomba en el capitolio y mueren el Presidente, todo su equipo de secretarios y el Congreso en pleno, le toca asumir la presidencia al único secretario sobreviviente, el de Vivienda, que no estaba en la reunión.

En el principio se tejieron todo tipo de especulaciones si alguien sin ninguna identificación política y poca experiencia en las lides de ese cargo podía asumir esa gran responsabilidad. Tom Kirkman, interpretado por el excelente actor Kiefer Sutherland, se convierte en el presidente de los Estados Unidos, y le toca enfrentarse a todas las mañas de la política gringa. Un hombre con un sentido común extraordinario y una gran sensibilidad al tomar decisiones, en donde siempre da prioridad al bien de sus conciudadanos por encima de manipulaciones políticas y económicas. Muchas veces le tocó dejar atrás la actitud guerrerista característica de su país para proteger a la mayoría y no los mezquinos intereses de unos pocos.

Un caso de la vida real es el de Jane Goodall, primatóloga que se convirtió en la autoridad máxima en el conocimiento del comportamiento de los chimpancés, sin tener ella una educación académica en esa rama. Llegó al África asignada al estudio de estos primates siendo una secretaria común con una gran sensibilidad por los animales, lo que ayudó a que fuera escogida para esa labor, además de ser escogida precisamente por no tener ningún estudio científico y así no llegar con condicionamientos y mañas que pudieran minar verdaderos descubrimientos. Este caso demuestra que para labores que tienen que ver con el bien común es más importante la sensibilidad que la academia, como dice el dicho, ‘alguien que le duela’. Deja un ejemplo extraordinario, como defensora del medio ambiente, una persona que es respetada por la academia y la comunidad científica.

Así que está claro, necesitamos más líderes sensibles y transparentes, con amor por la gente y todas las otras especies del planeta. Menos políticos y científicos a quienes el ego se les subió a la cabeza. Menos polaridad con discursos populistas. ¡Por favor más y más conciencia!

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