Columnista

¿Merece Europa ser musulmana?

La nueva doctrina es compleja, plantea aspectos que deberían analizarse serenamente, pero sobre los cuales se han precipitado las críticas de los partidos pertenecientes al ‘progresismo’ universal.

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Antonio de Roux
Antonio de Roux | Foto: El País

15 de dic de 2025, 01:29 a. m.

Actualizado el 15 de dic de 2025, 01:29 a. m.

Los países europeos deben estar preocupados con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional publicada por el presidente Trump. Estos lineamientos señalan que Estados Unidos velará y utilizará incluso su poder militar para garantizar que el continente americano sea efectivamente para los americanos, siguiendo al efecto los postulados de la doctrina Monroe. La estrategia también expresa el propósito de distanciarse de Europa, argumentando que en esa región del mundo se experimenta un ‘borrón civilizacional’.

Concentrar la prioridad estratégica en la defensa del continente americano implica el refinamiento de una antigua geopolítica: Estados Unidos consolidará su control de este lado del Atlántico, aplicando las acciones correspondientes sobre Venezuela, Cuba y Nicaragua, entre otros. Esto mientras se toma distancia de las pretensiones territoriales que puedan tener Rusia y China otros territorios. Tal interpretación explicaría que ante los anuncios del gobierno norteamericano, el vocero ruso haya manifestado que los cambios ‘están globalmente conformes con la visión de Rusia’.

La nueva doctrina es compleja, plantea aspectos que deberían analizarse serenamente, pero sobre los cuales se han precipitado las críticas de los partidos pertenecientes al ‘progresismo’ universal. Las glosas tocan asuntos atrás mencionados y se refieren también a la manera como las comunicaciones y redes son abordadas en la nueva Estrategia. Según afirman los inconformes, al liberar el discurso político de restricciones y talanqueras, lo que se busca favorece a los extremistas de derecha.

Pero a pesar de sus términos controversiales, el documento en cuestión plantea un asunto trascendente: ¿Está Europa en decadencia, su civilización desmoronándose y convertida en un apéndice incapaz incluso de defenderse?

Hay síntomas de que la apreciación sobre Europa no está reñida con la realidad. Pareciera que su civilización se está erosionando y su alma resquebrajada ha perdido el norte espiritual y cultural, dejando vacíos colonizados por núcleos islámicos proclives al fundamentalismo ciego. Lo trágico es que esa hecatombe de aculturación inicial y sustitución cultural después era y es evitable con una estrategia de apertura migratoria hacia América Latina, cuya población comparte con los europeos la misma visión de vida, valores y creencias enraizadas en la tradición cristiana.

Peor aún, los países europeos con habitantes originarios que tienen tasas de reproducción muy inferiores a las de los pobladores musulmanes insisten en su error. Así, por ejemplo, España y Portugal dieron por concluida la ventana migratoria en buena hora establecida para los descendientes de sefardíes. Esto mientras en Italia su primera ministra Georgia Meloni, quien dice ser sensata, dictó disposiciones para restringir la obtención de nacionalidad a los descendientes de italianos residentes en el exterior. Ni que decir de Francia, Reino Unido, Alemania, Holanda, Bélgica y otros tantos que nunca fueron amistosos hacia los inmigrantes latinoamericanos. De seguir como van, esas naciones pagarán pronto su error cuando la población mayoritaria musulmana les exija afiliarse a la Liga de Países Árabes.

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Hasta luego: el autor agradece la amable atención dispensada por sus lectores a esta columna e informa que esta entrará en receso temporal.

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