Por fin pararon bolas

Por fin pararon bolas

Octubre 01, 2018 - 11:55 p.m. Por: Mario Fernando Prado

Decía el poeta que “todo nos llega tarde, hasta la muerte” y harta razón le asistía al vate porque en nuestro país sólo cuando las cosas se ponen color de hormiga y suceden hechos que pudieron evitarse es que nos tocamos y les paramos bolas. Ejemplos hay muchos de esa actitud parsimoniosa y perezosa. Ese dejar para mañana lo que podemos hacer hoy y no hacerlo nunca...

Eso, exactamente es lo que ha sucedido con el Parque Nacional de Los Farallones, uno de los más importantes de Colombia y que lejos de ser un santuario y un lugar sagrado, se volvió un despelote, se profanó, se ultrajó y miren en lo que está convertido: un lugar abandonado por las autoridades que debieron defenderlo de los depredadores naturales, con sus bosques talados inmisericordemente, con cultivos ilegales de todo tipo, con viviendas y cambuches levantados en sus entrañas, con aves y otros animales que se han ido extinguiendo y con una minería que ha envenenado las aguas de sus nacimientos y quebradas a las que además les han desviado su cauce en una actitud salvaje y delincuencial.

A todo lo anterior se ha sumado la presencia esporádica de grupos armados que lo utilizan de morada, escondite y corredor por donde se accede al Pacífico llevando y entrando armas y municiones y por donde circula la droga procesada lista para enviarla subrepticiamente a los mercados internacionales.

Ante esta vergonzosa catástrofe ecológica, son de resaltar las medidas que acaban de tomar la Gobernación del Valle y el Ejército Nacional al implementar dos puestos de control permanentes dotados de todos los juguetes ubicados en unos puntos estratégicos como son El Arbolito y Quebradahonda, además de realizar controles itinerantes en los distintos puntos de acceso y salida de la reserva.

Igualmente se acordó el cierre de cerca de 41 socavones nuevos que fueron detectados por las autoridades ambientales a fin de clausurar la extracción irregular de oro cuyos responsables están intimidando a los habitantes legales de la zona y a los organismos de control haciéndose pasar por miembros del ELN como mecanismo de amedrentamiento y quienes serán judicializados de manera implacable y ejemplarizante.

A esta gran cruzada se han sumado la CVC y el Dagma, entidades que trabajarán de manera articulada creando un frente común que combata los permanentes atentados contra nuestros Farallones.

Es de esperarse que con el compromiso de las tropas de la III Brigada del Ejército Nacional se realice una gran ofensiva con, prisa y sin pausa, que impida entre otras cosas la contaminación con cianuro de los afluentes de la zona y la violencia que se viene presentando en la región.

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P.D. En pasada columna, Sirirí hizo alusión al colegio de El Saladito con ocasión de los hurtos que se han venido presentando en el sector. Como algunas de las directivas e incluso estudiantes del mismo se sintieron aludidos, ofrezco disculpas y aclaro que en ningún momento quise generalizar como así pudo haber sido entendido.

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