No más injusticias con el Valle

Abril 25, 2022 - 11:55 p. m. 2022-04-25 Por: Mario Fernando Prado

El pasado encuentro -que no debate- con los candidatos presidenciales, realizado el domingo en la noche por Telepacífico y con la inexcusable ausencia de Petro y Hernández -se nota el interés que tienen por estas tierras-, dejó un sabor agridulce.

Por un lado, quedó claro que los gobiernos nacionales han sido excesivamente amarrados no solo con este departamento sino también con Chocó, Cauca y Nariño para no mencionar a ese Pacífico olvidado que cuando no es tierra de nadie es tierra del narcotráfico y sus aliados la guerrilla y el paramilitarismo. Todo se ha ido en promesas incumplidas y juramentos en vano.

Y por el otro, hubo una gran coincidencia en el compromiso de todos los participantes, Fico Gutiérrez, Sergio Fajardo, el pastor Jhon Milton, Íngrid Betancourt, Enrique Gómez y Luis Pérez con las ingentes urgencias y necesidades sobre todo en lo concerniente a las obras públicas para Buenaventura, que llevan años y años en veremos y más de cuatro períodos presidenciales sin las realizaciones prometidas.
Y eso que no se trataron los temas pertinentes a los otros tres departamentos y el litoral Pacífico, a los cuales les echaron unos cuantos brochazos quedando en el tintero la seguridad, el narcotráfico, los cultivos ilícitos, la tenencia de la tierra, la salud y la educación.

No obstante lo anterior, sí quedó claramente constatando que esta región -y el Valle sobre todo- han sido las cenicientas de Colombia, a las que exprimen como el caso de Buenaventura, las desangran y les sacan la leche ordeñándolas por cuenta de la gran burocracia de este centralismo que nos arrinconó y nos tiene en calidad de limosneros lagarteando una escuela, un pozo séptico, una carreterita pendeja, y en esas se van gobiernos tras gobiernos que no han hecho más que mentirnos y engañarnos manga por hombro.

Y aquí es donde debemos hacer valer nuestros votos, nuestros legisladores y nuestros gobernantes, a quienes nos llevan envolviendo falsariamente, así que protestemos y exijamos como lo hacen los paisas, los costeños, los santandereanos y hasta los boyacacunos.

Hagamos respetar al Valle del Cauca y a toda esta región del Pacífico. No más mamadera de gallo.

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Rectificación: fui mal informado acerca de la casa ubicada en Santa Teresita entre la sede actual de Infivalle y el edificio Jessica, aseverando que la estaban demoliendo, lo cual no es verdad.

Lo cierto es que esta propiedad que está sobre un lote de 500 metros cuadrados y una construcción de 600 metros cuadrados, está siendo esmeradamente restaurada luego de casi dos años en obtener el permiso para realizar la obra.

Pero gracias al empeño de personas como Piolo Gómez que trató de conservarla, un grupo de inversionistas bogotanos decidió meterle la mano y, respetando las normas de patrimonio arquitectónico, en pocos meses estará lista para distintas actividades, entre ellas y si se puede, un restaurante gourmet.

Bien por esta restauración de la casa que fuera del legendario Elciario Cuevas, padre de nuestra colega columnista Ángela Cuevas de Dolmetsch, y ojalá que otras escasas joyas arquitectónicas de nuestra ciudad que ya amenazan ruina puedan correr con la misma suerte.

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