¿Ambulancias asesinas?

Mayo 02, 2022 - 11:55 p. m. 2022-05-02 Por: Mario Fernando Prado

Así las llamó el señor alcalde de Cali: “Son unos irresponsables. Los señores de las ambulancias, lejos del servicio más importante que es preservar las vidas, las están asesinando. Por eso creo que hay que retomar el tema de las ambulancias como un servicio público”.

Las anteriores declaraciones fueron dadas a raíz de la muerte de un peatón por una ambulancia que invadió el carril del MÍO en el barrio 7 de agosto, completando 21 casos siniestros en 120 días.

Yo no dudo que estos vehículos son indispensables para salvar vidas, que, cuentan con los equipos biomédicos y personal especializado y que en muchos casos el tiempo es oro.

Pero el fin no justifica los medios y se han vuelto un dolor de cabeza en las vías congestionadas que con el ulular de sus sirenas ponen los nervios de punta a quienes tienen que treparse a los andenes y hacer mil piruetas para que puedan llegar a su destino.

Los he visto también en la carretera desafiando la ley de la gravedad, apostando carreras con Mustang y Z4, metiéndose a la brava entre carro y carro en un estado de paroxismo tal que los de películas como ‘Rápidos y furiosos’ son unos simples aprendices de la audacia y la irresponsabilidad.

Y no falta la atarbanería y el acoso indebido generando más caos del que ya existe. Además, esos carromatos no tienen las prestaciones mecánicas, motor, frenos y suspensión que garanticen semejantes excesos de aceleración en trayectos cortos y haciendo los temerarios zig-zag que han ocasionado colisiones y volcamientos estrepitosos.
Pero es que el afán no es solo para que el paciente llegue pronto al centro asistencial más cercano: es que según dicen, hay clínicas en las que les pagan una jugosa propina por cada herido que les lleven.

No de otra forma se explica el porqué, la ‘mercancia’ debe atravesar la ciudad, recorriendo cuadras y cuadras con la consiguiente demora y el caos que se genera en las vías.

Otro capítulo es cuando llegan varias ambulancias al mismo sitio y se pelean al herido presentándose casos como el de un paciente que terminó desgarrado de sus brazos por la disputa por quedarse con él: unos lo jalaban de los pies y otros de las manos.

Es más: se sabe que a unas ambulancias se les adjudica un cupo de pacientes semanales que tienen que llevar para ganarse una bonificación especial e incuso no perder la ‘chanfa’, lo que las convierten en verdaderos ataúdes con ruedas y por eso se llevan por delante las normas del tránsito y la convivencia, los otros vehículos y los peatones.

Urge por tanto una legislación estricta para poner en cintura y en sus carriles a quienes, por unos pesos de más, se han convertido en máquinas infernales que antes no han causado una verdadera tragedia que evite más heridos y muertos que los heridos que transportan a veces a la otra vida.

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Posdata: la unión hace la fuerza y es la única fórmula para evitar que, por no unirnos, nos vayamos a hundir.

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