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¿Otoño democrático?

Noviembre 23, 2021 - 11:55 p. m. 2021-11-23 Por: Marcos Peckel

Gran cantidad de artículos e informes han aparecido en medios oficiales y académicos advirtiendo del peligro que enfrenta la democracia, varias iniciativas han surgido para salvarla, todo lo cual apunta a una crisis real y tangible de las democracias en el mundo. De la primavera democrática de finales de los 90 que germinó especialmente en América y Europa, estamos pasando a un otoño en el que democracias se encogen, sus hojas se marchitan y caen.

La democracia liberal, respetuosa de las libertades políticas y civiles, la separación de poderes y el Estado de derecho está en varios lugares convirtiéndose en lo que el analista estadounidense Fareed Zakaria bautizaba ya en 1997 ‘democracias iliberales’, aquellas en las que lo único que prevalece es un sistema electorero, amañando y poco transparente, que proporciona una cómoda fachada a populistas y autócratas en ciernes y las constituciones son torcidas a beneficio personal. De estos hay cada vez más, a lo largo y ancho del planeta, en los que Venezuela sobresale como el caso más emblemático de una tiranía que se sostiene sobre elecciones fraudulentas.

Pero agravando el problema volvió a aparecer con fuerza una criatura que se creía extinguida; la de los golpes de Estado propinados por generales en cuyos uniformes no caben más medallas. Myanmar, antes Birmania, país que iba camino a la democracia, giró de vuelta hacia su régimen militar, que ha controlado el país desde la independencia. El Egipto de la primavera árabe vivió un año con presidente elegido hasta que este fue derrocado y encarcelado por los mismos militares que la primavera había depuesto. Cuatro golpes militares han ocurrido este año en África.

¿A qué se debe la crisis de las democracias? ¿Por qué incluso en países con larga tradición democrática, las encuestas muestran que esa forma de sistema ha perdido apoyo? Son varias las causas. Desde desigualdad económica y falta de oportunidades, pasando por los estragos del covid, hasta los emigrantes y las minorías exigiendo sus derechos. Las democracias se quedaron sin defensores de oficio, rol que por años cumplió con limitaciones varias, Estados Unidos, que en los últimos años, sin embargo, ha regresado en parte a la lógica de la guerra fría: “Es dictador, pero es nuestro dictador”, como el caso de Egipto. Tampoco se puede desestimar el ADN de algunas sociedades de quizás preferir vivir bajo caudillos o tiranos y no tener que “padecer las vicisitudes de la democracia”.

Adicionalmente, Rusia y China le han otorgado paraguas diplomático y económico a países en los que la democracia agonizó, como la misma Venezuela, Irán, Nicaragua y varios más de la misma ralea. China con su régimen de comunismo capitalista ha creado una avanzada economía, ha reducido sustancialmente la pobreza, elevado en órdenes de magnitud el nivel de vida, ejemplo para muchos a seguir, todo bajo un régimen autocrático de partido único y en la actualidad, de líder único. El mundo podría estarse deslizando hacia un multilateralismo de burbujas, dos exactamente, una democrática centrada alrededor de Estados Unidos y sus aliados y la otra, autoritaria, alrededor de China, no una guerra fría, pero algo parecido.

El próximo mes el presidente Biden convocó a una cumbre ‘por la democracia’, iniciativa que se suma a la que hace un año lanzara el primer ministro británico Boris Johnson de crear el D10, el G7 más Corea, Australia e India, ambas iniciativas para defender y promover la democracia.

Al final del día, sin embargo, la defensa de la democracia radica en los pueblos mismos como se ha demostrado en ocasiones varias donde los intentos autocráticos han sido derrotados.
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