De las propinas 108915

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De las propinas 108915

Enero 31, 2012 - 12:00 a. m. Por: Marcelo Duque Ospina

Vivimos en una sociedad ‘propinera’, estipendio voluntario que se volvió una obligación. Este nuevo peaje obliga a andar cargado del otrora ‘sencillo’ que son hoy los billetes de baja nominación excluyendo los de mil que son un insulto a quien los recibe con ganas de comérselo a uno.Y ni hablar de las monedas, ofensa peor que el billetito de a peso como lo llaman. Total: las monedas para las alcancías de los nietos y a cargar billetes de dos mil en adelante porque si no, llevan usted y su progenitora.Las propinas son un gesto unilateral de quien estima haber recibido un buen trato o un buen servicio. Pero no, ahora son un IVA más que se lo cobran y hasta se lo facturan de entrada o por delante. Y ay de que se le ocurra protestar: amarrado, miserable, tacaño es lo menos que le dicen y usted, en aras de evitar problemas, accede de mala gana a cancelar esa ‘vacuna’ so pena que la próxima vez le cobren la propina en especie: rayándole el carro, escupiéndole la sopa, o no lo atiendan, o le apliquen la operación tortuga y jódase mijo.Al taxista hay que darle de propina las vueltas porque la mayoría no cargan sencillo y casi siempre -¿curioso, no?- les faltan los mil pesitos sueltos. Déjelo así, toca decir.Los trapitos rojos y hasta los sin trapo pasaron del “se lo cuido don” al “bien cuidadito” porque ya no están cuando uno llega sino que aparecen cuando uno se va. Y cuidadito con no ‘empropinar’ al fulano: se gana un enemigo que -repito- se la cobra porque se la cobra.En los restaurantes la propina ya no es consultada: le llega incluida en la cuenta lo cual es ilegal y usted tiene que pagarla así lo frío esté caliente y lo caliente frío y así la atención haya sido demorada y de mala gana.Al del parqueadero, propina. Al lavacarros, propina. Al carga mercados, propina. Al del periódico, propina. Al peluquero, propina. Al portero, propina. Hay que tener presupuesto especial para estas contribuciones especiales que ayudan de alguna manera a que la gente ‘sobreagüe’.Estamos en la cultura de la propina que se ha extendido a actividades de más nivel: el que cumple con el deber de atenderle en una oficina pública, propina. Al del aeropuerto por visarle un papel, propina. Al funcionario público porque le dio la gana firmarle unos papeles, propina. Hay pues un submundo que es la antesala a las ligas mayores: allí nacen después las coimas, las comisiones y el archirentable CVY (Como voy Yo).Ahora bien, no se trata de pedir que se acaben las propinas, ni más faltaba. Pero sí que haya conciencia de que este reconocimiento es justificable cuando de verdad se ha recibido un servicio totalmente a satisfacción y no -insisto- en una carga más y obligatoria que nos impusieron de buenas a primeras.No dé propinas si no se las merecen. Duro al principio pero ya verá que surtirá efecto y quienes presten su colaboración eficaz se esmerarán en satisfacer al cliente.***PD: Lamentable la muerte de Guillermo Domínguez Calero. El buen Guillo con su alma de impresor fue un tipógrafo del final del Siglo XX. Con él se van los últimos linotipos. A pesar que se modernizó, conservó la esencia de los viejos impresores enamorado de su oficio, de la vida y de la amistad.

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