Una historia compartida

Una historia compartida

Noviembre 25, 2018 - 11:45 p.m. Por: Mabel Lara

Con su pelo enmarañado en medio de coletas de estudiante la pequeña Ruby Bridges se convirtió, hace apenas 60 años, en la primera niña enEstados Unidos en asistir a una escuela para ‘blancos’. Gracias a la abolición de la ley de segregación racial que en 1954 declaró la Corte Suprema de ese país como ilegal, por amparar las desigualdades, Ruby y su familia salieron de Mississippi hacia el sur en busca de mejores oportunidades hasta llegar a Nueva Orleans, en Luisiana.

Luisiana era uno de los Estados del sur que se resistía a implementar la abolición de la ley y como barrera para el ingreso exigía a los estudiantes pasar una prueba técnica que validara las ‘aptitudes’ de los niños negros para sentarse junto a los norteamericanos más claros en un salón de clase. Ruby Bridges, y 5 niños más, pasaron la prueba; pero sólo fueron los padres de la pequeñita de coletas enmarañadas quienes decidieron que su hija iría a la escuela primaria William Frantz a sólo unas cuadras de su hogar.

Al finalizar el primer día de colegio la esperaban cuatro agentes armados quienes la escoltaron para llevarla a su casa en medio de una multitud que le gritaba, la escupía y le juraban la muerte. “Ella mostró mucho coraje, ella no lloriqueó, solo marchaba como un pequeño soldado”, contó más tarde uno de los federales.

Observar la fotografía que pasó a la historia de aquel 14 de noviembre de 1960 es contemplar una instantánea de un continente que fue trastocado por una pequeña de tan sólo 6 años. Como si entendiera su papel en la historia Ruby asistió a su escuela durante un año sola y sin chistar. Los padres de sus compañeros sacaron a sus hijos de la escuela primaria bajo el argumento de que no querían que compartieran clases con una niña de ‘color’. Y los profesores se resistieron a educarla. Sólo una mujer, la maestra Bárbara Henry aceptó enseñarle a Ruby durante un año completo, sólo a ella “como si estuviera dándole clases a todo un salón”.

Ruby Bridges hoy es una activista social, madre de 4 hijos y agente de viajes. En sus declaraciones cuenta que la única vez que sintió miedo fue cuando una mujer, mamá de uno de sus compañeros, le envió una muñeca negra dentro de un ataúd.

¿Qué pudieron decirles los padres de Ruby para sembrar tanta valentía en medio de semejante ignominia? ¿Qué pudo pasar por la cabeza de esos papás para poner en riesgo la vida de una niñita de 6 años? Dignidad y valentía son las respuestas que encuentro.

La historia de Ruby es inspiradora porque más allá de revictimizarla transforma la perspectiva de las desigualdades al ponernos en los zapatos del otro; allí está realmente la belleza de lo que hoy ya es anécdota ¿Qué hubiéramos hecho nosotros como Ruby o como sus papás? Qué lástima que aquí tengamos ausencia de relatos similares que nos ayuden a dimensionar las batallas de los otros, eso podría ayudarnos a hacer la diferencia.

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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