La guerra por los pacificadores viales

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La guerra por los pacificadores viales

Julio 07, 2019 - 11:45 p.m. Por: Mabel Lara

Me disponía a escribir una columna controvirtiendo la decisión del alcalde Armitage y su nuevo Secretario de Movilidad sobre el caos vial que ha generado la ubicación de los denominados ‘pacificadores viales’, que la ciudadanía no ha entendido aún y que por falta de socialización y terquedad tiene envuelto al alcalde en una nueva polémica a pocos días de terminar su mandato.

Que el Alcalde es terco, no es nuevo. Lo que sí es nuevo es que la decisión de los pacificadores o tachones es una buena estrategia de movilidad para la capital del Valle del Cauca.

Hoy el 70% de los caleños se mueven en bicicleta, caminando y/o en transporte público y sólo el 30% de los ciudadanos en carro. Estos tachones son la respuesta de seguridad vial a los más vulnerables que desde 1970, cuando la ciudad se reestructuró y se construyeron muchas de las vías actuales, no fueron tenidos en cuenta.

El problema de fondo es la estrategia de comunicación y el diseño de muchos de los reguladores instalados. Un nuevo secretario de Movilidad llega a la ciudad y a pocos meses de terminar la gestión el alcalde decide, sin socializar, sin preparar a los conductores, poner unos ‘tachones’ que en ciudades como Medellín, vía tutela, ya se están desmontando.

Los pacificadores se necesitan porque nos estamos matando en las pocas vías que tenemos. Cali pone el mayor número de víctimas viales después de Bogotá en el país. Con la tercera parte de la población de la capital, en Cali fallecen 16,5 personas por cada cien mil habitantes; mientras en Bogotá fallecen 6,5 por cada cien mil habitantes (Forensis 2018).

El problema nuestro es la improvisación. Tenemos un sistema masivo MÍO empobrecido, irregular e ineficaz que está siendo apoyado por el transporte ilegal y las soluciones que escuchamos son cortoplacistas.

Andar en carro es un privilegio, y lo dice alguien que se moviliza en automóvil. Las actuales vías de la urbe no tienen para dónde crecer y las que están nos toca dividirlas entre conductores, caminantes y ciclistas.
La administración Armitage se equivocó en la forma de hacernos entender que necesitamos regular el espacio y bajar la velocidad, pero que lo necesitamos, lo necesitamos.

Estamos acostumbrados a pensar en ‘pequeño’: unos reductores aquí, cercenamos la vía allá, cambiemos las vía acá. Pero el problema de fondo no se soluciona. Ya está en ciernes el proyecto de tren de cercanías donde el gobierno francés ha puesto un millón de euros para los estudios de factibilidad, falta ver si los nuevos mandatarios que lleguen echan para atrás la iniciativa, como está pasando en Bogotá, o se ponen la camiseta para solucionar en grande y a futuro el tema de la movilidad en Cali.

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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