Eufemismos

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Eufemismos

Abril 11, 2021 - 11:45 p. m. Por: Mabel Lara

De eufemismos están llenas las reformas tributarias en Colombia. En el Siglo XXI ha habido aproximadamente unas 48 reformas tributarias de las cuales muy pocas han sido estructurales lo que nos ha llevado a que cada año y medio los gobiernos acudan a maniqueas estrategias que venden cuentazos de financiación y falta de caja para ponernos a pagar.

El debate aquí no está en si debemos pagar o no, faltaba más que no reconociéramos nuestros deberes como ciudadanos y que no le diéramos cabida a la importancia de la tributación en países en desarrollo como el nuestro. Lo que molesta es que las reformas tributarias no solucionen el problema de fondo y cada frankenstein que sale del Congreso, año tras año, nos deja igual o más inconformes por cuenta de las exenciones que luego se convierten en huecos fiscales y de la mano de ‘impuestos transitorios’ que al final del día no resuelven el problema de fondo.

La receta ya es conocida: el gobierno lanza globos, nos pone a discutir sobre algunos aspectos ‘traídos de los cabellos’ para finalmente salir victorioso con decisiones menos agresivas como la de gravar toda la canasta familiar y al final proponen ‘ajustes’ y meten miedo para que los congresistas pasen los proyectos y aumenten el desprestigio de ese cuerpo colegiado.

Los contribuyentes sentimos un trato tributario desigual, inequitativo y muy duro por parte del Estado, sentimos que la evasión está amnistiada con periodicidad y nos quejamos de la prestación de los servicios públicos, la corrupción y la desatención a la clase media que siempre es la ‘vaca más ordeñada’.

Dice Fedesarrollo que ante la llegada del Covid, el país tiene hoy 3 millones de pobres nuevos, una informalidad del 60% y una baja cobertura pensional del 25%; demasiadas exenciones tributarias y enorme desigualdad social motivo por el cual se requiere urgentemente una reforma integral que permita transformar el régimen laboral, pensional, tributario y la política social, lo de fondo, establecer un contrato social que nos ayude a salir del atolladero y de las reformitis y eufemismos electorales.

Vale la pena decir que en el juego político no solo Duque prometió y no cumplió con aquello de “menos impuestos y más salario mínimo”, su antecesor el presidente Juan Manuel Santos también se atrevió a afirmar “sobre piedra o mármol” que no iba a incrementar las tarifas de los impuestos durante su Gobierno y al llegar al poder propuso una reforma tributaria. Una promesa incumplida más, otra estrategia política.

En síntesis, reforma sí, pero no así. El palo no está para cucharas, hemos perdido a miles de los nuestros y con la amenaza del tercer pico y la falta de vacunación la gente no aguanta una vacuna más después de estar casi dos años encerrados. No es el momento para “transformaciones sociales solidarias”, como ha llamado el gobierno la reforma tributaria; así sin eufemismos.
Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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