Otán, según Trump

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Otán, según Trump

Julio 12, 2018 - 11:35 p. m. Por: Liliane de Levy

Donald Trump lava su ropa sucia en público, es su estilo y no lo cambiará. Antes de llegar a la Cumbre de la Otán (Tratado del Atlántico Norte) en Bruselas (Bélgica) ya había anunciado su intención de criticar, reclamar y regañar varios aspectos del organismo. Y desde la primera reunión calificó la Otán de “obsoleta” y “peor que Nafta” y vociferó lo que había anunciado de antemano, sin recurrir a eufemismos.

Como bien se sabe, la Otán es la alianza creada entre Europa y Estados Unidos en 1949, después de la Segunda Guerra Mundial, con diez países miembros determinados a defenderse mutuamente en caso de agresión contra cualquiera de ellos. Al pasar el tiempo la Alianza expandió su colaboración a terrenos económicos, políticos y sociales con el fin de defender los valores democráticos y ayudar a mantener la paz en todo el mundo. Hoy cuenta con 29 países afiliados que pese a su objetivo original común y que obviamente conservan, acusan divisiones de mucho peso.

En la cumbre de Bruselas que se llevó a cabo entre miércoles y jueves, Estados Unidos centró el debate sobre la convicción de Trump de que sus aliados no invierten lo suficiente para asegurar su defensa contra la amenaza esencialmente rusa y deben ajustar su presupuesto para lograrlo. También sobre el supuesto juego ambivalente de Alemania (el país más rico de Europa) en este desbalance, liderado por la canciller Ángela Merkel que solo busca su propio beneficio.

Trump se quejó de que su país es abusado y se comporta como el “idiota” que paga por todos, sin sacar ventaja ni reconocimiento. Y aseguró que de ahora en adelante las cosas tendrán que cambiar. Los europeos se defienden recalcando su colaboración continua con el aliado norteamericano y el importante papel que desempeñan en nombre del organismo. Reflexionemos sobre las posiciones enfrentadas.

En Bruselas, Trump -que habla de manera disonante y poco diplomática- denunció el inmenso costo de la Otán sobre la economía norteamericana y preguntó a los europeos “¿Qué tanta protección recibimos nosotros por protegerlos a ustedes?”. Y enseguida acusó a Alemania de convertirse en el “rehén” o el “cautivo” de Rusia al asociarse con el Kremlin (en calidad de gran cliente) en el proyecto del gasoducto Nord Stream 2 que facilita el suministro de gas al territorio alemán, pagando billones por esta dependencia energética cuando podría comprarlo en otros mercados, incluso en Estados Unidos. “¡Alemania es cautiva de Rusia porque se abastece de gas ruso y paga billones al país que supuestamente la amenaza y que a nosotros nos cuesta billones protegerla de él! ¡Pido una explicación!”. Ángela Merkel dice que la compra de gas a Rusia le conviene y no la suspenderá.

Trump cree también que Alemania paga muy poco por el sostenimiento de la Otán, con solo el 1,24% de su PIB, aún con la promesa de llegar al 2% en el 2024, como los demás miembros del organismo. Él estima que todos deben responsabilizarse por el 4%, para aliviarle la carga a Estados Unidos.

Ante las quejas y los regaños los aliados en la Otán alegan que aportan beneficios al organismo que el presidente norteamericano no parece valorar. Entre otros una poderosa unión de fuerzas convencionales y nucleares en contra de una posible amenaza de Rusia o China, países que no cuentan con alianza ninguna. También recuerdan el papel de la Otán contra Al Qaeda en Afganistán, contra Isis en el Medio Oriente, en la lucha contra el cambio climático, contra los carteles de la droga, el terrorismo, el crimen cibernético, el problema de los migrantes. Y que todo no es dinero...

Ahora toca permanecer muy atentos a lo que saldrá del encuentro entre Trump y Putin en Helsinki (Finlandia) el lunes porque, de seguro, tendrá repercusiones sobre el futuro de la Otán.

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