¿Crisis similares?

Enero 27, 2022 - 11:35 p. m. 2022-01-27 Por: Liliane de Levy

Ucrania sigue preocupante; la diplomacia fracasa, la tensión sube y se perfila una guerra (sería catastrófica) para mediados de febrero entre los aliados en Otan, encabezados por Estados Unidos -que pretende imponer su ley- y Rusia- que no da su brazo a torcer e insiste en sus exigencias. Situación complicada por protagonistas poderosos a la vez que peligrosos, por culpa de su propia personalidad. Por un lado, tenemos a Joe Biden, un presidente norteamericano que no parece en pleno control de sus facultades cognitivas y depende demasiado de sus colaboradores. Y del otro Vladimir Putin, un presidente ruso megalómano, dictatorial, decidido a sostenerse en el poder, por encima de toda consideración.

¿Qué es realmente lo que pasa con Ucrania? El país liberado de la desaparecida Unión Soviética -pero amputado de Crimea por Rusia en el 2014- busca emanciparse del agobiante comunismo que soportó por años para adoptar un sistema democrático, acercándose a los europeos.
Y aspira hacer parte de Otan para defenderse de la voluntad nada disimulada de Rusia de eternamente interferir en su vida e impedir que, por ningún motivo, se convierta en miembro de Otan y así darle al organismo el permiso oficial de protegerla contra la agresividad rusa.
Entretanto Moscú colocó numerosas tropas (más de 120 mil soldados) y tanques a lo largo de su frontera con Ucrania con la amenaza tácita de una posible invasión. De inmediato Otan, liderado por Estados Unidos, tomó partido para frenar cualquier posibilidad de invasión rusa, al riesgo de provocar una guerra generalizada.

Por su lado Vladimir Putin expresa sus temores en el asunto. Según él, Estados Unidos aprovecha la delicada situación ucraniana para enviar toneladas de armas y tropas ofensivas a Kiev y amenazar con ello a los rusos desde su frontera con Ucrania. Aunque también asegura que no habrá guerra, ni voluntad de provocarla si Ucrania y demás excolonias soviéticas ubicadas sobre sus fronteras, no ingresen a Otan. Insinuando, de paso, que Estados Unidos utiliza a Ucrania para repetir (al revés) la peligrosa crisis de los misiles contra la Urss en Cuba, en 1962. Como se recuerda, en este entonces Estados Unidos descubrió que la Urss había instalado en Cuba, misiles de medio alcance apuntando hacia las costas norteamericanas (a solo 140 kilómetros) para bloquear una esperada invasión norteamericana. Y no lo toleró. De inmediato su presidente John F. Kennedy anunció públicamente que se iría a la guerra (nuclear si fuera necesario) si Moscú no desmantelaba y retiraba sus misiles de Cuba. Después de pocos días de insoportable tensión, el presidente ruso Nikita Kruschev aceptó el trato, con la promesa de Washington de jamás invadir Cuba. Promesa que se cumplió.

Y es lo que Putin ahora exige de Otan y sobre todo de los norteamericanos. Dice que retiraría sus tropas y tanques si Ucrania no ingresa jamás a Otan y así, él podría mejor proteger sus fronteras. Una exigencia que obviamente viola la soberanía del país ucraniano; muy difícil de aceptar. Solo una diplomacia inspirada podrá evitar la guerra.
Entretanto en Moscú dan la impresión de no querer ceder Y en Estados Unidos la administración Biden da también la impresión de mucha confusión. Como no va a ser con un presidente que no parece en control.
En su última embarrada relacionada con el problema ucraniano, Biden dijo que Estados Unidos castigaría económicamente a Rusia si llega a invadir Ucrania... pero que no lo haría y no pasaría nada si la invasión es “pequeña” o “leve”. ¿Qué se puede esperar ante tanta flojera?
Preocupante, para decir lo menos...

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