Columnistas
La urgencia de mirar al Pacífico
Allí está el futuro real y alcanzable para dar el gran de salto al desarrollo y recuperar la dinámica que se perdió y abandonó a su suerte a ciudades como Buenaventura...
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3 de oct de 2026, 01:25 a. m.
Actualizado el 3 de oct de 2026, 01:25 a. m.
Un importante analista del acontecer colombiano me preguntó cuál sería la clave para que el país saliera de una vez por todas de su mediocre desarrollo. Repasamos múltiples factores y llegamos a la conclusión de que el eje que podría catapultar a Colombia era darle continuidad al extraordinario auge que en las primeras décadas del siglo pasado se produjo por cuenta del desarrollo del Pacífico colombiano.
Desarrollo que se estancó porque se diluyeron las bonanzas del oro del Chocó, la tagua de Tumaco, el café del eje cafetero, el atún y los camarones de Buenaventura como valores agregados a la extraordinaria posición geográfica de nuestro litoral en el mundo.
Recordaba el ilustrado conocedor de nuestra economía que esas ventajas crearon las empresas que vinieron a establecerse en la segunda mitad del siglo pasado en Cali, que no logro ahuyentar siquiera la violencia del narcotráfico, aún siguen llegando para sumarse a las 260 multinacionales que operan en Colombia desde el Valle.
Pero se sigue viendo el Pacífico como una fuente de problemas más que de oportunidades, quiero insistir en que después del impacto brutal de un gobierno populista y el terremoto con epicentro en el Choco pacífico, cuya gobernadora clama porque paren los bombardeos con drones, es momento de consolidar las bases de un proyecto de país donde el Pacífico tenga la prioridad en el Plan de Desarrollo del nuevo gobierno.
No es, como dicen algunos, pagar una deuda histórica, es reconocer que allí está el futuro real y alcanzable para dar el gran de salto al desarrollo y recuperar la dinámica que se perdió y abandonó a su suerte a ciudades como Buenaventura propiciando así un vacío ocupado por los corredores del narcotráfico, la politiquería y la corrupción.
Ahora, que el principal socio comercial de Colombia es la China, de donde se importan materias primas y productos para abastecer el mercado colombiano, por ejemplo vehículos eléctricos, ¿cómo no aprovechar los barcos cargados de ese país para que regresen con productos colombianos como carne procesada que ya se exporta en menor escala?
Así lo entendieron nuestros líderes en el pasado y Buenaventura tenía el mayor número de consulados del país, llegaban los grandes trasatlánticos de la Grace Line y contaba con una dirigencia ilustrada experta en temas portuarios y comercio exterior. No es tarde para recuperar el auge ahora que las dos grandes potencias pretenden liderar el comercio desde la cuenca del Pacífico, como lo refrendaron los presidentes chino y estadounidense, Xi Jinping y Donald Trump, en su reciente encuentro de Washington.
Las claves para hacerlo las muestra el informe de competitividad 2026 entregado esta semana por el Consejo Privado de Competitividad. Son acciones rotundas en educación, seguridad física y jurídica, simplificación de trámites que faciliten el comercio exterior, y una adecuada infraestructura.
La reconstrucción no podrá quedarse en pegar ladrillos, sino en grandes proyectos detonantes que le den bases perdurables al desarrollo. Pensar y actuar con grandeza, porque como dice un amigo parafraseando a Ruiz de Santayana, el que no mira la historia es incapaz de leer el futuro.
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