Quemada viva en Bangladesh

Quemada viva en Bangladesh

Abril 29, 2019 - 11:50 p.m. Por: Jotamario Arbeláez

Sucedió en Blangladesh, menos mal que no fue en Colombia, para no continuar ante el mundo tan mal parados, por no decir otra cosa. Con frecuencia se dan noticias de agresiones terribles a mujeres en India, nativas o turistas, y el horror corre por el mundo. Una joven de 19 años, Nusrat Jahan Rafi, asistente a un seminario acerca de cultura islámica, tuvo el valor, o la imprudencia fatal, de denunciar al rector de la escuela de Jahan Rafi, Siraj-ud-Daula, que para mayor crueldad es clérigo islámico, quien el pasado 27 de marzo la llamó a su oficina y se lanzó a acariciarla sin su consentimiento. No ha trascendido hasta dónde llegó, pero en estos casos no importa. Conocedor de la tal denuncia por acoso sexual, que podría acarrearle la expulsión de su cargo, una sanción económica y posiblemente la detención, como en realidad sucedió, el personaje, que por algo disponía de la firme solidaridad de su estudiantado, le exigió que la retirara, alegando que había sido ella la acosadora. Pero la joven se mantuvo en sus 13. Como el monstruoso académico sintió que ahora el acosado era él, decidió actuar en defensa propia. Cuando ella acudía a presentar sus exámenes finales, el reciente 6 de abril, algunas compañeras le pidieron que las acompañara a la azotea del edificio donde estaba siendo agredida otra condiscípula. Allí la rodearon sus vecinos de pupitre y procedieron a rogarle primero y luego a conminarla a que se retractara de sus imputaciones contra el correcto rector. Pero nanay cucas, como ya le había dicho a él. Que por nada del mundo. Ante lo cual la ataron, rociaron con kerosene y le echaron fuego. Un hermano logró rescatarla y apagar la tea humana. Y en tanto la iba conduciendo al hospital ella le iba relatando lo sucedido, lo cual él fue grabando en su celular. Hizo énfasis en que cuando puso la denuncia en la estación de policía el agente encargado le restó importancia al caso: “No es para tanto”, expresión que quedó grabada y se oyó en las redes junto con la grabación de la denuncia. La joven murió a los 4 días en el hospital de Dacca a causa de las quemaduras en el 80% del cuerpo. Defensores de los derechos humanos en toda India demuestran con cifras aterradoras que las denuncias de los repetidos agravios sexuales criminales contra las mujeres fracasan a la hora de la penalización. De los 635 documentados abusos sexuales en 2018, al menos 47 mujeres incluidas 32 menores murieron tras ser violadas en Bangladesh.

En India se ha implantado recientemente la pena de muerte por violación y/o muerte de menores de 12 años. Por lo que en este caso no se llegaría a ese extremo. Así 6 de las personas que confesaron el crimen afirmaran que todo se hizo según instrucciones del rector clérigo. Y que se haría un montaje para hacer aparecer la incineración de la chica como un suicidio al estilo bonzo tal vez como arrepentimiento por su denuncia. Cómo no.

Se han presentado manifestaciones de iracunda protesta, no solo en Bangladesh sino en toda India, solicitando ejemplar castigo. Luego de conocerse el video por el cual el rector fue arrestado, según denuncias de Human Rights Watch, se iniciaron amenazas de muerte contra la familia de Rafi. Dentro de las personas involucradas, indirectamente en los hechos podría haber “fuerzas garantes de la ley, la administración local y otras personas de importancia”. Pues también ha habido manifestaciones de solidaridad con el rector y de protesta contra la detención. Y en ellas han participado influyentes políticos locales.

Dije al empezar que por lo menos esta barbaridad no sucedió aquí. Pero nuestros bárbaros no se dejan superar ni por las atrocidades de oriente. En el barrio Laureles de Medellín, un hombre asesinó a puñaladas a dos mujeres, madre e hija, de 70 y 40 años, y para ocultar su crimen le prendió fuego al apartamento, a fin de que las apuñaladas resultaran achicharradas. 2019 arroja a la fecha 11 mujeres muertas en forma violenta en Medellín.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
Columnistas