Feas noticias de la Casa S.

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Feas noticias de la Casa S.

Febrero 24, 2020 - 11:50 p. m. Por: Jotamario Arbeláez

Carta a la María Mercedes Carranza, “esté donde esté, menos en su tumba”", en el lanzamiento de su Poesía completa, en Casa de Citas, en Bogotá, a la vuelta de la Casa Silva, el 5 de febrero de 2020.

Querida e inolvidable María Mercedes:

Nos encontramos esta noche entre amigos en la Casa de Citas, a la vuelta de la Casa Silva que durante tantos años dirigiste y engrandeciste, en la presentación de tu Poesía completa, en preciosa edición que te ha ofrendado Lumen, al cuidado de Carolina López.

Estoy al lado de Melibea, tu prolongación en la tierra, de donde te fuiste sin esperar a que te pasara la cuenta, porque en realidad nada le debías, leyendo tu legado y evocando tus pasos durante el período que te dignaste concederle a la comunidad de seres humanos que, como bien lo viviste, está integrada por personajes divididos en honorables y despreciables. Tú bien fuiste siempre generosa con los primeros e implacable con los segundos.

Te confieso que desde hace algún tiempo estoy creyendo en la trascendencia, entre otras cosas para que no desaparezca la esperanza de reencontrarte en mejores predios, pues por estos tus antiguos pagos seguimos en la loca tarea de la autodestrucción por parte de gobernantes crueles o ineptos o torpes y sus irrestrictos partidarios aún peores. Aparte de las salidas del sol y de los eclipses de luna no te has perdido de mayores sucesos en los 17 años que llevas en el más allá de nuestros abrazos. Estuvimos a un paso de implantar la paz por la que luchaste desde tus programas Alzados en almas y Descanse en paz la guerra, pues estamos a otro paso de que nos la devuelvan, con el asesinato masivo de quienes se acogieron a los acuerdos. Eso seguramente que ha de dolerle a tu alma inmortal y más pacificadora que pacifista. Pero hay otro asunto que habrá de dolerte más por cuanto es de tu entraña. Doris Amaya, aquí presente esta noche, fue la persona que te acompañó durante 15 años, y otros 15 a tu sucesor -hijo del respetado escritor Gómez Valderrama-, nombrado por maquinaciones políticas en las que tuvo que ver el expresidente Samper quien todavía lo sostiene, con otros atildados ‘ejecutivos play’ de la sociedad. En un momento de dificultad económica este director le solicitó a la ingenua Doris, en calidad de préstamo a la Casa Silva, sus cesantías de 20 años que sumaban 36 millones, y la condujo a retirarlos a Porvenir. Que le pagarían un millón de intereses mensuales. Y aquí comienza belleza. Le dieron de respaldo un cheque por esa suma con fecha de un año antes, lo que lo hacía chimbo de entrada. No lo vio el error, si fue error, el contador que hizo el cheque, no lo vio el director que lo firmó ni lo vio la víctima que se lo guardó. Cuando esta se dio cuenta pidió que se lo cambiaran corregido pero no le hicieron caso. A los siete meses dejaron de cancelarle interés, que habían transado en un millón mensuales, y ya van 48. O sea que la deuda del préstamo y los intereses va sumando 77 millones. Y ahora el hijo de papá ni siquiera le pasa al teléfono y se pone furioso cuando lo llama.

No sé cómo catalogar este acto sino como aberrante. Pues no sólo está inscrita la firma del Director, sino el sello de la Casa Silva en el cheque de falso respaldo. Y la Casa Silva lo es, o lo éramos, todos. Los poetas y el público. Pero sé que tú te apersonarías del caso. Y quién sabe hasta dónde lo llevarías, con seguridad que hasta solucionarlo.

Como sé que estás alerta en esos otros mundos del espíritu te pido que ayudes a tu querida pupila a resolver su penuria. Vive de una modesta pensión y tiene deudas innumerables. No puede quedar esa institución que fundaste y glorificaste con ayuda de Belisario, como otro foco de corrupción. Ayúdanos con una seña para ver cómo recuperar el préstamo de la inocente y fiel colaboradora. Y denunciar ante los estamentos culturales la patraña de quien, bien lo sabes, se llama Pedro Alejo Gómez.

Beso tu alma.

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