Protocolo

Agosto 21, 2022 - 11:50 p. m. 2022-08-21 Por: José Félix Escobar

El arte de gobernar se fundamenta en la atención a las normas del protocolo. El presidente del gobierno español Pedro Sánchez ha dicho que “en democracia, la forma hace parte del fondo”. Por supuesto que en muchas latitudes no se cree en la validez de esta afirmación. Qué se puede esperar de un Maduro en estas materias. Ni qué hablar del dictador-capataz de Nicaragua.

El tan sonado episodio del homenaje a la espada de Simón Bolívar en pleno acto de posesión del presidente Gustavo Petro, fue una protuberante falta de protocolo. No se invita a un gobernante extranjero sin antes puntualizarle a qué actos asistirá y cuál agenda deberá observar. Felipe VI es el rey de España, pero ante todo es un Borbón.
El monarca al cual se le vino al suelo el imperio español fue Fernando VII de Borbón, por lo cual los monarquistas españoles defendieron de inmediato el gesto del actual rey de España de no ponerse de pie cuando se rindió el homenaje no programado a la espada de Bolívar, diciendo que desde su punto de vista Simón Bolívar fue un burgués ilustrado, potentado y masón.

Uno de los grandes misterios de la historia contemporánea consiste en averiguar la razón por la cual Hugo Chávez escogió a este venezolano de principios del Siglo XIX, de talante muy propio de su época, como prototipo de un revolucionario socialista. No era de esperarse por cierto que Hugo Chávez acertara en esta extrapolación.

Gustavo Petro tiene que entender que está al frente de un país democrático, en el cual mandar y gobernar no son sinónimos. Hasta el momento, en sus dos semanas de ejercicio del poder, Petro ha demostrado predilección por las órdenes y cierta dejadez frente a la moderación que exige el hecho de gobernar.

Carlos Lleras Restrepo decía que gobernar consiste en ser respetuoso y puntual. Es inconcebible lo que sucedió con el plantón de Petro a las Fuerzas Militares, una metida de pata que hará historia en nuestro país. Si, como ha dicho el presidente, se debió a fuertes dolores de estómago que lo aquejan, ello constituye para la democracia colombiana un verdadero dolor de cabeza.

Centenares de alcaldes fueron convocados a la capital a una reunión con el presidente electo. Pues no apareció, lo que constituye una tendencia al incumplimiento de los compromisos de gobierno nada ejemplar. Fue patética la queja de los mandatarios de pequeñas poblaciones de este extenso país, protestando con amargura por el esfuerzo y los costos que el desplazamiento frustrado representó para ellos.

Nada edificante ha sido, sin duda alguna, la serie de peripecias desarrolladas alrededor de la escogencia del Contralor. No se discute la capacidad técnica de quien resultó finalmente elegido, pero la sinuosidad de los movimientos parlamentarios definitivamente no constituye un buen ejemplo.

Las circunstancias actuales del mundo indican que la propuesta de suspender la exploración de hidrocarburos carece de sentido. Ya quisieran los países de Europa contar con la diversidad energética de nuestro país donde las energías limpias incrementan cada día más su participación en el total.

Con todo, hay que rodear al presidente Petro. Lo que está en juego es el presente y el porvenir inmediato de nuestro país. Los tiempos actuales y los venideros no son nada fáciles y reservarse el derecho a la crítica al gobernante no puede significar hacer oposición obstructiva.

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