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Necesitamos grandeza

Junio 15, 2021 - 11:35 p. m. 2021-06-15 Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Las palabras en su verdadero sentido y conociendo su misma semántica ayudaría mucho a entender la realidad que vivimos si las conocemos en su significado verdadero y legal; a saber:

Dialogar y negociar, ambas palabras necesitan de la acción de saber escuchar, pero cada uno escucha según lo que entiende y pretende sacar de ellas, cuando nos identificamos con el objetivo final y queremos solucionar un problema que nos compete a todos.

Dialogamos, pero cuando miramos al otro como a un enemigo con el cual debemos convivir, pues negociamos; de la misma manera debemos comprender lo que es legal y lo que se sale de la legalidad en el reclamo de los derechos a la protesta, la manifestación y el bloqueo; cómo, hasta dónde es lo pacífico y donde comienza la violencia, para definir la falta a los derechos humanos, o la comisión de delitos.

La circunstancia de la pandemia que está en la base que exasperó más las circunstancias y se encuentra con estas manifestaciones con paro y bloqueos que reventaron ante la presencia de una reforma tributaria, fue la gota que llenó el vaso de la indignación, y la angustia que se ha manifestado en más de un mes de gritos en la calle, ya no solo de unos que la convocan sino de todos los indignados que muestran el desespero por tantas injusticias represadas durante muchos años y que nunca han tenido una respuesta adecuada.

Pero lo que si estamos todos de acuerdo es que se necesita un diálogo, que recoja todas las quejas escuchadas en la calle, y de todos, teniendo en cuenta, muy especial, la de los jóvenes y las de los que nunca han tenido oportunidades.

Quienes, cómo, qué temas y dónde, debe ser lo que se converse para acordar el comienzo de esos diálogos y por supuesto entender que para dialogar, tenemos que pensar en la propia identidad, porque no se puede establecer un diálogo sobre la ambigüedad, o sacrificando un bien para complacer al otro.

Una segunda cualidad es la de escuchar al otro, para ello hay que entrar con espíritu de pobre, si se entra al diálogo para defender sus posiciones, solamente saldrán como entraron. Una muy necesaria es la valentía de la alteridad; no pensar que el otro es mi enemigo, es diferente, pero es un compañero de la ruta que emprendemos, juntos, para resolver un problema que nos compete a todos; debido a ello debemos ser sinceros en las intenciones, para no tener un diálogo frustrado, por que lo usamos con segundas intenciones.

Nos debemos llenar de paciencia en este caminar que se debe hacer en conjunto, unos con otros, avanzando en el conocimiento y el afecto, para alcanzar lo más importante que no son las cosas sino la fraternidad humana.

Tengamos la grandeza del libertador Simón Bolívar: La unión por encima de cualquier interés mezquino; el talante del cristiano que sabe dar la vida por sus hermanos; y sobre todo la grandeza de nuestro pueblo que ha sabido superar los momentos más críticos, con talante, nobleza, y dignidad esperando le llegue ese día mejor con el cual ha soñado. No lo defraudemos.

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