Hay que repensar al hombre

Hay que repensar al hombre

Noviembre 22, 2018 - 11:50 p.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Desde este punto de vista es que debe hacerse la reflexión sobre la educación, puesto que debemos responder a algo que hemos preguntado pero no nos hemos arriesgado a tomar conciencia de esa verdad.

El mundo quiere ser más consciente de todo y a ello debemos llegar. Hemos valorado mucho la inteligencia y no le hemos dado valor al corazón, por eso debemos repensar al ser humano, porque nos están pasando muchas cosas, tenemos muchos conflictos, estamos desbaratando nuestro planeta, cuando tenemos mayor desarrollo de la ciencia y mejores herramientas para usar la técnica.

¿Pero no será que hemos utilizado estos conocimientos de una manera reduccionista y nos hemos alejado de la dignidad del hombre y de su humanidad?

Los senadores Antanas Mockus de los verdes, Álvaro Uribe del Centro Democrático y Alberto Castilla del Polo, que ideológicamente son totalmente opuestos, enviaron desde el Congreso de la República un contundente mensaje, a través de un ejercicio: es la prueba de la confianza que consiste en que quien está en el medio de los dos extremos, tiene la tranquilidad de que quienes se ubican en esos extremos no le dejarán irse al suelo.

De la misma forma, el papa Francisco pide promover la cultura del encuentro. De ese encuentro que restituya a cada persona la dignidad de hijo de Dios, la dignidad del viviente.

También afirmó que estamos habituados a la indiferencia, y por eso es importante “mirar” y no solo “ver”. Así lo enseñó: “Si yo no me detengo, si yo no miro, si yo no toco, si yo no hablo, no puedo tener un encuentro y no puedo ayudar a hacer una cultura del encuentro”.

Los objetivos de las empresas, de la política, de la economía no deben ser las utilidades, sino ayudar a cambiar el mundo.

Que el mundo esté mejor debe ser el objetivo principal. Eso se podría lograr si alcanzamos la dignidad humana, la bondad, el sentimiento por el otro, el amor por el prójimo, la capacidad de servir, tener el coraje de hacer empresas humanas, bajar la inteligencia al corazón, para sentir al otro, vivir con el otro. Hay que ser sustentables pero con una obligación moral.

Algún día nos van a hacer esta pregunta: ¿Por qué permitimos este mundo así? Cuando un organismo crece más de lo que debiera crecer, termina destruyéndose, eso nos lo enseña el cáncer.

Ya hemos llegado a un tope de la inteligencia, el asunto ahora no es pensar en el más inteligente para resolver la realidad de este mundo, hay que pensar en el más bueno, el más verdadero, el más honesto. Hay que pensar en hacer más digno al hombre.

Hay que poner a la ética como algo fundamental en todos los campos de la actividad humana, para cambiar al hombre y así cambiar el mundo, que todos estén mejor, que sean más, que se puedan realizar, que estén incluidos, eso es lo que hace que verdaderamente cambie el mundo.

Necesitamos gente que dé la vida por los demás, que cuide de los demás, que piense en el otro.

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