¿A quién representa?

¿A quién representa?

Agosto 04, 2019 - 11:35 p.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Tantas preguntas me llegan a la mente, que quisiera hacer a todos esos miles de candidatos que cuando se acercan las elecciones inician sus inscripciones para ganarse el favorecimiento de los electores y algunas de ellas, seleccionadas para tener espacio para comentarlas son: ¿Qué clase de hombre, de ser humano quiere usted para su país, al cual quiere representar? ¿Conoce la diversidad de regiones y por ende de culturas en las cuales se mueven esos mismos hombres? ¿Sabe cuáles son las necesidades prioritarias de los mismos para ellos sentirse cómodos y realizados? ¿Ha visto y ha experimentado con ellos, los dolores y sufrimientos por los que a diario pasa un ciudadano del común?

En la conferencia ‘Desarrollo a escala humana’ de Manfred Max Neef; una de las propuestas que hacía para los alumnos de pregrado, en caso de la economía, era que antes de dar el título a un estudiante, se le enviara a un lugar del pueblo con una mínima dotación: salario mínimo legal, y sin ayuda alguna, más, por seis meses y después de ello sí otorgarle el grado, así por lo menos sufriría y pensaría la realidad de otra manera.

La Iglesia en el mundo ejerce su oficio profético, debido a ello presenta a Jesucristo como el hombre nuevo, diciendo que el misterio del hombre, sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado, afirmando que de esta manera es como ayuda al hombre de hoy, para que redescubra en la revelación divina su genuina y completa identidad; así le descubre al hombre el sentido de la propia existencia, es decir, la verdad más profunda acerca del ser humano (G.S Ns.22 y 44).

Acudiendo a aquella parábola del científico que buscaba fórmulas para arreglar al mundo, encerrado en su laboratorio dentro de su casa, era interrumpido por su hijo de 7 años y para poder tener continuidad pensó en ponerle distracción, tomó una revista que contenía un mapamundi le corta en pedazos y le da a su hijo para que arme el rompecabezas, ya que era su gusto armarlos, pero el niño observó que al anverso de la foto del mundo, cuando el padre tomaba las tijeras para cortar el dibujo, había la figura de un hombre, de tal manera que recomponiendo la figura del hombre que conocía armó en poco tiempo el mundo que desconocía.

Así es que lo importante es tener claro quién es el hombre a quien servimos y tener la decisión de responderle a sus necesidades, para que en verdad nuestro servicio de poder en el gobierno sea a escala humana.
Para conocer a quien representa, hay que fusionarse con él para poder comprenderlo y estar dispuesto a compartir la vida para sentir lo que siente y así sufrirlo como experiencia propia para que no lo engañe suscitándole emociones que no comparte, creyendo que por que las conoce, las comprende. Porque las conoce, pero no las comprende.

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