Retos regionales

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Retos regionales

Septiembre 06, 2019 - 11:35 p. m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

El gobierno nacional organizó el país por regiones para asignar recursos. En el nuevo ordenamiento Cali es la ciudad más importante de la región comprendida por Chocó, Quindío, Valle, Cauca, Nariño y Putumayo. Le corresponde el liderazgo en numerosas tareas: se debe luchar contra la pobreza y la desigualdad de la Costa Pacífica, la condición lamentable de extensas zonas rurales desvinculadas de la modernidad en toda la región, la problemática de la industria azucarera por cambios en preferencias de los consumidores y la necesidad de cambiar las variedades de café, y la desindustrialización causada por frágiles políticas públicas del país.

Además se requiere espacio para élites locales en el desarrollo de ciudades intermedias, y así evitar la deserción del talento hacia Bogotá por cuenta del centralismo en la educación superior y en las oportunidades profesionales.

Además la inclusión de Chocó no tiene en cuenta la enorme participación de la población que habita la cuenta del río Atrato, con vocación Caribe, en el total de ese departamento, el más pobre del país y cuyo territorio es en buena parte hostil a la vida humana por la pluviosidad y la vocación de selva virgen de la mayoría del suelo.

Sin embargo, hay motivos para acoger el esquema. Cabe la esperanza de que la mejor calidad del gasto público impulse crecimiento futuro: los dineros de hoy pueden tener impacto positivo en el largo plazo con mejor educación e infraestructura, y por ello más consumo y más inversión, lo que a su vez traerá más ganancias al sector empresarial y, por ende, más impuestos para financiar gasto público adicional.

Todo esto significa que habrá mayor ingreso y, en buena medida, más bienestar. El mejor uso de los recursos públicos traerá un círculo virtuoso en las cuentas agregadas que no se puede desestimar. Por esta misma razón es importante no claudicar ante la corrupción ni aceptarla con el argumento de que no importa si genera resultados positivos perceptibles: los verdaderos beneficios son el producto de inversión pública acorde con las prioridades según la evaluación de beneficio social y económico de proyectos debidamente formulados.

El asunto no puede ser materia de mera intuición: las épocas en que lo mejor era obvio han pasado a la historia.

Por supuesto el intento que ahora comienza exige madurez para impulsar acuerdos en el seno de la región, cuyo mapa está conformado por seis departamentos, cada uno con su gobernador, su capital regida por alcalde independiente y con entrega directa de los recursos correspondientes a salud y educación en el esquema municipalizado que produjo la Constitución de 1991, y sus propios problemas y oportunidades.

No es fácil el éxito en el nuevo esquema, pero es necesario lograrlo, porque de ello depende que cada ciudad región materialice la visión que sus habitantes, sus empresarios, sus políticos y sus academias labren para el largo plazo, con el correspondiente mecanismo de revisión sistemática. La tarea consiste en romper con los patrones de conducta tradicionales en la gestión de los dineros públicos. La oportunidad invita a la generosidad para el beneficio de todos. ¿Quién podrá hacer la primera propuesta?

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