Elecciones 2023

Noviembre 15, 2022 - 11:35 p. m. 2022-11-15 Por: Gustavo Moreno Montalvo

Habrá elecciones de gobernadores y alcaldes en 2023. Para el Valle la elección es decisiva: las cosas no van bien. El departamento a duras penas excede el ingreso por persona promedio nacional, y los vecinos del Suroccidente y Chocó son mucho más pobres. La tasa de homicidios de las principales ciudades dobla el promedio nacional. Se necesita equipo capaz de ganar las elecciones departamentales, y las municipales en Cali y Buenaventura, y dar un vuelco. El foco debe estar en las funciones ejecutivas, aunque se requiere representación importante en la Asamblea y los dos concejos municipales.

La campaña debe centrarse en estrategias audaces: el impulso a la vinculación del país con la economía de la cuenca del Pacífico, con la correspondiente transformación de Buenaventura, la transformación de la educación pública en todo el departamento, y la revisión de estrategias para la agroindustria, incluida la asociada a la caña de azúcar, poco valorada en Bogotá pese a su eficiencia, y determinante hoy para la economía regional.

Los aspirantes deben surgir desde ya. Falta menos de un año para la contienda. El populismo ronda en toda Latinoamérica con retórica de izquierda y derecha. Hay que ir más allá, y hacer cambios efectivos con respaldo en las urnas. Es preciso ejecutar planes en los tres frentes enunciados, y organizar la administración de las entidades territoriales para que haya eficacia en las tareas permanentes. Además se requiere construir canales permanentes de comunicación entre lo público y la comunidad para construir confianza, y con las instancias nacionales para que apoyen los propósitos.

Si el actual gobierno nacional actual decide, como ha ocurrido en pasadas ocasiones, no proveer los recursos necesarios para cumplir los objetivos regionales, se debe conseguir el apoyo popular para plantear incluso la posibilidad de secesión.

Separarnos de Colombia puede parecer desmesurado, pero se debe recordar que el ámbito nacional está desfasado con las necesidades: el Legislador es mediocre y cooptado por el Ejecutivo, la Justicia es ineficaz, la administración está mal estructurada, los sistemas de control exoneran a los administradores de responsabilidades inherentes al cargo y el Estado no ejerce el monopolio de la fuerza.

Ojalá se pueda arreglar el Valle hasta donde las instituciones nacionales lo permitan y, en paralelo, impulsar los cambios necesarios para que Colombia no sea estorbo en nuestro desarrollo social y económico. Cabe recordar que Panamá no solo ha prosperado por el canal y la consolidación de los servicios financieros para Latinoamérica: es país abierto al mundo, cuyo ingreso por habitante es cuatro veces el de Colombia y tiene perspectivas de crecimiento rápido, en contraste con los países grandes de Latinoamérica.

Su capital hoy no sería ciudad de primer mundo; sería como Buenaventura o Quibdó, abandonada por el gobierno en un país centralista, si no se hubiera separado de Colombia en 1903 para acometer la epopeya del canal tras la Guerra de los Mil Días.

Un aspirante ha propuesto aprender del proceso de Singapur, que era mucho más pobre que Colombia cuando se separó de la Federación Malaya hace casi seis décadas, y hoy tiene ingreso por habitante doce veces el nuestro. Se pueden emular muchos elementos. Hay que construir procesos adecuados para impulsar energías colectivas y poner en marcha el camino hacia un futuro mejor.

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