Las pobrerías

Las pobrerías

Septiembre 06, 2019 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Duncan

En la puesta en escena de la segunda Marquetalia, tal como llama a su proyecto de refundación de las Farc, ‘Márquez’ ha hecho uso de una palabra bastante infrecuente: pobrería. Una búsqueda en Google arroja un poco más de diez mil resultados. Pero más interesante es que muchos de estos resultados llevan a páginas donde los miembros de las Farc escriben o dan declaraciones.

Al parecer, en esta guerrilla el término pobrería se había convertido en el antónimo de uso generalizado del término oligarquía y ahora los nuevos marquetalianos lo siguen utilizando. Es quizá una manera más elegante y realista para reemplazar el término proletariado, el antónimo clásico de la oligarquía en los movimientos marxistas. En Colombia, un país con tantos trabajadores informales y las Farc una guerrilla con una base de combatientes y de control social en su mayoría rural poco sentido tenía hablar de proletariado.

¿Podría, acaso, un cocalero imaginarse a sí mismo como proletario en oposición a una oligarquía explotadora? Su sentimiento de inconformismo, al igual que muchos trabajadores informales como podría ser un vendedor ambulante, sería más bien de exclusión de los mercados legales y de abandono del Estado. La ironía es que el problema de estos sectores no es la excesiva explotación por los grandes capitalistas o por el estado, sino la ausencia de explotación.

Por supuesto, en ese tipo de pobrerías también hay explotación, pero proviene de las propias guerrillas, paramilitares y disidencias que se quedan con el impuesto del gramaje a la producción de coca, o de prestamistas al gota a gota y mafias que se quedan con una tajada de lo producido por los vendedores informales. Del mismo modo, hay explotación por una clase política que se queda con una parte del presupuesto que debería ser destinado para la inclusión de las pobrerías.

Ahora bien, en el discurso de las Farc y de la izquierda radical en general pareciera haber una evolución de la simple división de la sociedad entre ricos explotadores y pobres oprimidos, hacia una interpretación mucho más compleja de la sociedad. Al menos ya se habla de distintos tipos de pobrerías. Están las del campo y la ciudad, la de los grupos étnicos. Se consideran intereses distintos de acuerdo a la ocupación: mineros, educadores, campesinos, obreros, etc.

Hay más avances, el discurso del renegado 'Márquez' pareciera reconocer la existencia de sectores medios y de diversidad en la composición de aquello que se denuncia como oligarquía. Llaman a no mirar como enemigos a los militares de base -son pueblo al igual que los guerrilleros-, y reduce sus enemigos a una oligarquía mafiosa y corrupta, tanto así que anuncian que solo extorsionará a las economías criminales y a las multinacionales. En definitivas, comienza a emerger, así sea precariamente, un mundo en escala de grises y no en blanco y negro.

Un gran avance sin duda. Pero es todavía muy pobre. No tanto por ‘Márquez’ que es irrelevante en la política, sino por líderes que sí movilizan la opinión como Petro que aun insiste en categorías dicotómicas. Es un liderazgo que no se ha hecho, ni quiere responderle a sus electores, una pregunta elemental: dadas las ventajas y privilegios de los que gozan, ¿qué lugar ocupan en la sociedad entre las oligarquías y la pobrerías? En serio, ¿todavía creen que sus intereses y emociones son los mismos que la gente que dicen representar?

Sigue en Twitter @gusduncan

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