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La nueva versión

Octubre 02, 2020 - 11:55 p. m. Por: Gustavo Duncan

Causa sorpresa la nueva hipótesis sobre el asesinato de Álvaro Gómez. De acuerdo a la exsenadora Piedad Córdoba los responsables serían antiguos miembros de las Farc. En una emisora se habló incluso de un cruce de cartas entre el ‘Mono Jojoy’ y ‘Marulanda’ sobre ese plan.

La nueva hipótesis iría en contravía de la versión más aceptada del caso, que sostiene que fue el Cartel del Norte del Valle. Pero, sobre todo, cambiaría toda la interpretación de las circunstancias y motivaciones políticas que rodearon el asesinato de Gómez. Sus efectos en la construcción de memoria histórica serían contundentes.

La versión más aceptada del caso, que es la que sostienen los familiares de Gómez, sitúa el asesinato en medio de un intento de golpe de Estado por sectores de derecha y de las fuerzas militares y la reacción de un sector del narcotráfico por el temor de la extradición. Eran los tiempos del Proceso 8000. El presidente Samper pasaba por una crisis de gobernabilidad y legitimidad muy profunda. La prensa, los gremios, la oposición política e incluso el propio embajador de Estados Unidos, Myles Frechette, le pedían la renuncia.

Mientras todo esto ocurría, el Presidente tenía que ceder más y más mermelada a la clase política que lo respaldaba en el poder y sortear la situación con los narcotraficantes en las cárceles para que no soltaran la lengua. Y lo que era peor: la acumulación de fuerza por las Farc que se tradujo en un paso de la guerra de guerrillas a la guerra de movimientos coincidió con la crisis en el Gobierno Nacional.

Las derrotas del Ejército en los campos de batalla, con centenares de soldados y oficiales hechos prisioneros, crearon un profundo malestar en el estamento militar. Conspiradores extremistas aprovecharon para involucrar a algunos militares en un plan de golpe de Estado. Frechette reconoció posteriormente que le consultaron la posición del gobierno de Estados Unidos en un eventual golpe. La respuesta fue que bajo ninguna circunstancia. Todas las fuentes apuntan a que esa fue la misma respuesta de Álvaro Gómez. No tenían respaldo.

Sin embargo, en el gobierno de Samper el miedo cundía. Así no tuviera acogida la idea del golpe, los conspiradores podían llevarla a cabo, disponían de la fuerza, Samper no, e indistintamente de cómo acabaran ellos, Samper ya no sería presidente. El régimen político se habría desplomado.

La incertidumbre también rondaba la cabeza de los capos del cartel del Norte del Valle que se habían sometido a la Justicia. El rumor era que los golpistas para ganarse el favor del gobierno de Estados Unidos planeaban extraditarlos. Verdad o mentira lo cierto es que muchos desde la ilegalidad, como Carlos Castaño y ‘Rasguño’, contaron que Orlando Henao y Danilo González asesinaron a Gómez para neutralizar el golpe.
Era la manera de evitar que Samper cayera y fueran extraditados. Así, los narcotraficantes no solo incidieron en la política al ayudar a elegir con su dinero a un presidente, sino a través de la fuerza para evitar que cayera.

Si la versión de Córdoba es cierta nada de esta historia tendría sentido.
No obstante, las pruebas que presente deben ser muy contundentes y deben tener una interpretación del contexto muy convincente de por qué las Farc cometieron el magnicidio. De otro modo, caería un manto de duda acerca de si se trata de una maniobra para lavar la imagen de Samper ante la memoria histórica.

Sigue en Twitter @gusduncan

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