Oasis

Septiembre 25, 2020 - 11:30 p. m. 2020-09-25 Por: Gonzalo Gallo

Padre fuente del amor, no me empecino en ver a quien amo como un dios y así no sufro lo indecible por esa idolatría irracional.

Amo con los pies en la tierra, me quiero y no me rebajo para que otro crezca y brille. Idolatrar a una persona trae sufrimiento.

Cuando me ciegan las cualidades del ser querido tengo baja autoestima y mucha inseguridad.

Por eso convierto al otro en un mito, en alguien súper especial y creo dependencias peligrosas y dolorosas.

Ando en un mundo alucinante y, el día que esa persona cae del pedestal, todo pierde sentido y me lacero diciendo:

“Estaba seguro(a) de que él (ella) nunca me iba a fallar, otras personas sí, pero él (ella) jamás”.

¿Acaso esa persona es de otro planeta? Padre celestial, necesito aceptar que el amor no me engaña, yo me engaño en lo que llamo amor sin serlo.

Mi reto es llegar al amor real: abrir los ojos y confiar siempre pero con medida, sin ilusiones que lastiman. Dios, eres mi guía y mi buen pastor. Contigo mi vida fluye serena. Gracias.

Sigue en Instagram @Gonzalogallog

Lee todo el contenido de El País sin límites. Suscríbete aquí
VER COMENTARIOS