¡Bienvenidos al pasado!

¡Bienvenidos al pasado!

Febrero 04, 2019 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

¿Por qué la guerra es tan ‘encantadora’? ¿Qué tiene que atrae como un imán? ¿Qué se esconde detrás de ella? Poder, dinero, ego, irracionalidad, sometimiento, instinto animal… ¿Qué hay detrás de la guerra? Lo más impactante fue que bastaron seis meses, solo seis, para que en Colombia no habláramos más de paz (la supuesta, la posible, la soñada), para comenzar a hablar de guerra.

Ahora el tema es armarnos, defendernos, aplastar, someter, neutralizar. No solo vamos a hablar de guerra, no. La vamos a vivir. Con todos sus ‘juguetes’. Volveremos a llenar el Hospital Militar, empezaremos a desempolvar primeras páginas de ‘cuántos fueron los muertos’ del día y a comparar cuál tragedia es la más grande, la que gana el primer puesto en dolor y lágrimas, muertos y víctimas. Vamos a volver a vivirlo.

¿Negociaciones? No, nunca se hicieron en el gobierno de Duque-Uribe, a pesar de que existen Everth Bustamante y Angelino Garzón, personas reales de carne y hueso, que lo intentaron a nombre del Gobierno de Duque. Pero no, tengo la sensación de que nos tratan como a los niños chiquitos de antes, a aquellos que podían engañar tan fácil. No lo hicieron a pesar de que los implicados ni siquiera tienen cómo desmentirlo. Supuestas verdades o explicaciones que cada vez son más flojas. Lo importante es que volvimos a la guerra, al mundo que tanto les gusta a algunos. El Eln ‘brindó’ la oportunidad y tras, caímos. Bienvenidos al pasado.

Hay muchas situaciones por analizar sobre el ‘alma’ colombiana. Como por ejemplo que en nuestro país un gobierno suba en las encuestas porque plantea aplastar al terrorismo, saliéndose de la negociación y abriendo la puerta a la guerra, nuevos muertos. ¿Cuántos se necesitarán para caer en cuenta que no es con más violencia como se domina al terrorismo, sino con negociaciones dolorosas, incómodas pero sanadoras?

Se percibe que hay personas que están en ‘su salsa’. Disfrutando, gozándolo porque comprobaron que ‘tenían la razón’. “Se los advertimos…”. Hay que aplastar, humillar, derrotar. Sólo que el ‘otro bando’ está conformado por terroristas sin escrúpulos ni agallas que nos harán saber su disgusto, su poder y su parecer. En la mitad, todos aquellos que no queremos más guerra, que sabemos que hay que negociar. ¿Por qué los abogados tienen como principio vital del ejercicio de su carrera que “más vale un mal arreglo que un buen pleito”? ¿Alguno le podría ‘soplar’ este principio a este Gobierno?

Lo más injusto y desproporcionado es que se quiere la guerra, se busca aplastar al enemigo con los hijos de otros, con los familiares de los demás, nunca con un miembro de nuestro entorno. Lloramos y ‘acompañamos’ a los que les toca la mala suerte de morir en la mitad del conflicto, pero siempre y cuando no sean de los cercanos a nuestro círculo, podemos dar palmaditas, colocar flores y hasta salir a caminar en una convocatoria de marcha. Por eso, el ejercicio personal que debemos hacer es imaginar cuál miembro de nuestra familia papá, hijo, nieto, hermano, novio, aportamos al sostenimiento de esta guerra sin negociación. Si quiero la guerra, éticamente al menos debo imaginar cuál de los míos pasa al frente. Es un ejercicio mínimo de equilibrio.

Tan solo imagínelo y evalúe cuan doloroso es solo con pensarlo. Ahora sí, bienvenidos al pasado.

Sigue en Twitter @revolturas

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