¿Algo para agradecerle?

¿Algo para agradecerle?

Julio 16, 2018 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

En ‘Oye Cali’, su director Mario Fernando Prado a menudo conecta con su grupo político, el Centro Democrático, e invita a los integrantes de la mesa de trabajo a interrogarlos. Al otro lado de la línea pueden estar Uribe, Paloma Valencia, María del Rosario Guerra. Sin embargo, por salud mental desistí del requerimiento de Mario: con estos personajes es imposible el diálogo. Más fácil escucha una pared… ¡Si ni siquiera el papa Francisco pudo lograr que oyeran! La manera perversa como desvían las preguntas, su monotemático asunto de no ver ni un solo elemento positivo en el país actual, hace imposible la comunicación. ¿Cómo dialogar entonces con ellos?

Pero a 20 días de finalizar el gobierno de Juan Manuel Santos, sí queda en el tintero una pregunta que de pronto me hubiera gustado hacérselas (mediría la dimensión de su corazón). Independiente de la respuesta, de su terquedad o de su ceguera. Una pregunta que además, nos deberíamos hacer todos los colombianos. ¿Existe algo por agradecerle al presidente Santos después de 8 años de gobierno? ¿Desde el fondo del corazón de cada quien, puede reconocerse la tarea y logros del actual mandatario?

En términos de salud mental y espiritualidad, se afirma que el sentimiento más enriquecedor, el más reparador es el agradecimiento. La gratitud es la emoción más sanadora de cuantas existen. Es la que más se expande y puede percibirse desde muchos corazones. Annie Marquier en su libro, El Maestro del corazón, dice que “midiendo” los efectos de la gratitud, la ola expansiva de esta emoción puede alcanzar hasta 2 metros a su alrededor. Por lo tanto una persona agradecida no puede ser violenta. Una persona que vibra en la gratitud fácilmente tiene una sonrisa en los labios.

La gratitud es uno de los sentimientos que más nos humaniza, que más nos contacta con los demás seres y nos muestra qué tan cercana está la condición humana de la divina. ¿Acaso no son la misma?

Es hora de preguntar qué tanto se le agradece a Juan Manuel Santos su trabajo, su compromiso, su responsabilidad. Cada quien debería hacerlo y encontrar una respuesta, ojalá descontaminada de odio, desinformación o resentimiento.

Yo tengo muchísimas razones para agradecerle. Por el país que deja y que mira al futuro con optimismo. Los resultados y las cifras son determinantes. No, no es perfecto y falló multitud de veces. Pero se empecinó en dejarle a su nieta, a sus hijos y a los colombianos, un país donde se pudiera vivir mejor que en el país que él recibió.

Santos es un hombre que se atrevió a seguir adelante, que no le importaron ni el desprestigio, ni las encuestas. ¡Lo hizo! Y es claro que este es el resultado. Que matan líderes, que hay violencia, sí. Pero allí no se agota Colombia: es un país que la comunidad internacional respeta y avala, un país con cifras de pobreza inferiores a las que recibió, con condiciones económicas superiores pero sobre todo con un país que hasta ahora confía en su futuro.

Si Iván Duque y su grupo no encuentran nada por agradecerle a su antecesor, dirá más de la dimensión de su corazón, del veneno que los corroe, que de la grandeza de su espíritu. Y estará perfilándose cada vez más como un títere que escogió tener un jefe impregnado de odio antes de construir su propio camino de reconciliación para todos los colombianos.

Sigue en Twitter @revolturas

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