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Queiroz, en fuera de lugar

Noviembre 11, 2020 - 11:45 p. m. Por: Gerardo Quintero

“Si todos los hombres que toman un puñetazo de las mujeres fueran a la prensa a hablar, el mundo estaría jodido”… Estas palabras dichas por el técnico de la Selección Colombia, Carlos Queiroz, son las que nos tienen jodidos en este mundo.

Esta manera abierta de justificar la violencia de género es escandalosa, por decir lo menos. Uno esperaría del referente de una selección nacional una posición más decidida y respetuosa con la mujer, pero encuentra un profundo cráter cerebral en un tipo que disculpa cualquier acción con tal de tener a un jugador en su equipo.

Ya había sucedido en el pasado. José Pékerman también había convocado a Pablo Armero a pesar de que se vio envuelto en una grotesca trifulca familiar, en la que incluso lo vistieron de naranja en Estados Unidos. Pékerman igual le importó un comino la reacción de muchos de quienes pensamos que no era un buen mensaje llevar a un jugador con esos antecedentes. Ahora ocurre lo mismo con Sebastián Villa.

Esa manera de pensar de Queiroz la conocimos porque un micrófono se quedó abierto y él en vez de aceptar su error, se ratificó de manera soberbia. “Reafirmo pública e inequívocamente, como lo hice en la conferencia, la convicción de que cualquier juicio y condena mediática no reemplaza la función primordial de la justicia”.

Es que señor, nadie le está pidiendo que sea juez, solo un mínimo de respeto con las mujeres colombianas, es todo. Hay una responsabilidad en un sujeto como Queiroz, un protocolo que se debería seguir para deportistas denunciados por violencia de género. Sobre todo en un país con unos índices de atropello intrafamiliar tan infames como los nuestros. Alguien que le diga a ese señor cuántas mujeres es que matan en este remedo de Nación en el que muchos se creen dueños de sus vidas.

Recientemente adelanté un informe sobre la violencia contra la mujer y las cifras son una vergüenza. 29 feminicidios en el Valle en lo corrido de este año, 20 de los cuales sucedieron en Cali, dan cuenta de una dolorosa y terrorífica tendencia. La nuestra, tristemente, es la región que más violencia produce en contra de la mujer. Y sale Queiroz con semejante estupidez, sea serio señor. Pero qué se puede esperar de una Federación que encubrió a técnicos abusadores, no respetó a sus jugadoras, no les creyó, y que solo actuó cuando el peso de los hechos y las denuncias los obligaron a reaccionar. Qué se puede esperar si uno de sus más ‘egregios’ miembros, el exsenador Gabriel Camargo, fue capaz de decir que la liga de fútbol femenino no sirve de nada “porque eso no da plata”. Un patán que denigra de las deportistas y dice que “los problemas que hay con las mujeres es que son más toma tragos que los hombres… Y fuera de eso es un caldo de cultivo de lesbianismo tremendo”. Allí vemos el talante de los ‘filósofos’ que abundan en este podrido fútbol.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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