Fútbol
y mafia

Diciembre 08, 2021 - 11:45 p. m. 2021-12-08 Por: Gerardo Quintero

El vergonzoso ascenso del Unión Magdalena a la primera división del fútbol colombiano es el iceberg de la corrupción que carcome a este deporte. La forma como los jugadores de Llaneros dejaron pasar a sus rivales sin contenerlos se convirtió en noticia mundial lo que dejó tan mal parada a la dirigencia que tuvieron que iniciar una investigación.

Nada es nuevo. En el 2004 Real Cartagena le hizo 4 goles en 5 minutos al Valledupar, lo que sacó de carrera al Cúcuta que hasta ese momento clasificaba a la final por diferencia de goles. En el 2012 Fernando Lalinde convirtió un gol que hubiera regresado al América a la primera división, pero fue anulado de manera absurda. Esto sin habar de los asesinatos de un árbitro y un jugador mundialista.

El fútbol en Colombia es una mafia en todos sus niveles. El que se mete en él sabe a qué se atiene. Es triste, pero he hablado con colegas, directivos y exjugadores que cuentan todo en voz baja, porque la ‘omertá’ o ley del silencio impide las denuncias. Es tan mafiosa y corrupta la dirigencia que maneja este deporte que recientemente El Espectador reveló cómo la Superintendencia de Industria y Comercio detectó que 16 clubes acordaron censurar a un grupo de jugadores para obligarlos a quedarse en sus equipos y obtener réditos económicos por sus pases. De esa manera lo que hacían estos equipos era bloquear al jugador y ponerse de acuerdo para no contratarlo.

Conozco de técnicos que pedían dinero para darle unos minutos a un jugador o subirlo de categoría, de cómo bloquearon a un grupo de mujeres futbolistas del equipo rival y les quitaron cualquier posibilidad de continuar sus carreras por esa razón, o las historias de técnicos o exjugadores que exigían dinero para recomendar jóvenes prospectos o para verlos diez minutos, aprovechándose de las esperanzas de sus padres. Directivos que compran pases de jugadores y los convierten en los esclavos de la modernidad. Son dueños de su vida y de su futuro, algo infame.

Pero como la corruptela es a todo nivel desde que el narcotráfico y el paramilitarismo invadieron el fútbol, esas prácticas llegaron a la Federación del fútbol colombiano donde el presidente Luis Bedoya está preso por apoderarse de millones de dólares junto con otros corruptos dirigentes del continente.

Ahora la Dimayor decidió que el fútbol lo patrocinara una casa de apuestas, qué esperaban entonces. Se mueve mucho y en un país con tradición de violencia, mafia y corrupción no era raro que pasara lo de Unión y Llaneros. La verdad es una y es que hoy el fútbol es el gran negocio oscuro, que mueve y lava miles de millones de pesos, lleno de mafias, donde nadie se atreve a decir nada porque como se dice en el argot futbolero: ‘Todos comen de allí’.
Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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