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Fútbol y chancletas
Lo insólito aquí es que, en un país como Colombia, donde muchos de sus grandes futbolistas forjaron su talento jugando descalzos en la arena de la costa, venga alguien a decirle a un niño que no puede pisar una gradería porque tiene chancletas
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22 de oct de 2026, 03:42 a. m.
Actualizado el 22 de oct de 2026, 03:42 a. m.
Fútbol y chancletas
Hace unos días se hizo viral una escena en la que Jerman, un menor de edad, fue increpado por una mujer en el estadio Romelio Martínez de Barranquilla por haber asistido al partido Junior Vs. Pereira con unas chancletas. “Aquí no se viene así, vete para allá arriba”, le dijo.
Si bien el video generó la indignación necesaria para que la señora se disculpara con el chico, las imágenes dejan en el aire un debate del que muy poco se habla: ¿Cuándo empezó a importar la manera como alguien va vestido a un estadio de fútbol?
Según contó Jerman, a lo largo de varios días estuvo ahorrando de a 2000 pesos diarios para poder reunir los 25.000 que costaba la boleta, un precio que a muchos podría parecernos bajo, pero que sí representa un esfuerzo grande para un chico de esta edad (16 años), y más si tenemos en cuenta la paupérrima campaña que está realizando el Junior este campeonato.
Lo insólito aquí es que, en un país como Colombia, donde muchos de sus grandes futbolistas forjaron su talento jugando descalzos en la arena de la costa, venga alguien a decirle a un niño que no puede pisar una gradería porque tiene chancletas. Más preocupante es, además, que sean precisamente estos nuevos ‘hinchas de moda’ los que estén llenando los estadios hoy en día, desplazando a aquellos que sí asisten a las canchas con la esencia pura del fútbol.
En Barranquilla, por ejemplo, esto se ha vuelto muy común, incluso cuando juega la Selección Colombia. En las últimas eliminatorias hemos sido testigos de cómo el ‘Metro’ se llena en su totalidad de influenciadores invitados por marcas, que a lo largo de los partidos están más pendientes de sus teléfonos celulares que de lo que ocurre en el terreno de juego. Yo recuerdo, décadas atrás, cuando la casa de la tricolor era un auténtico hervidero, porque quienes lograban quedarse con las boletas eran los que pasaban horas madrugando en los puntos de venta, y no quienes hoy tienen una tarjeta de crédito lista para adquirir con un clic las entradas, que actualmente tienen precios elevadísimos.
Por fortuna, días después de este suceso viral, Jermán fue invitado por hinchas del Deportivo Cali al estadio de Palmaseca, a ver a su amado ‘tiburón’ frente a los azucareros. Y lo invitaron, como era apenas justo y necesario, con sus chancletas. Acciones de este estilo nos muestran que todavía este hermoso deporte sigue generando camaradería, y que un hincha de verdad es aquel que va alentar a su equipo en el calor y la lluvia, y vestido de la forma que lo haga sentir más cómodo, sin mirar a nadie por encima del hombro. Porque el fútbol, por más que hoy parezca todo lo contrario, es más sentimiento que apariencia, y gracias al cielo muchos todavía lo vemos de esa manera.

Periodista apasionado por los deportes, los goles, la literatura y la redacción digital. Vinculado a mi casa, El País, desde el 2013.
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