Perplejidades

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Perplejidades

Mayo 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

¿Y por qué tantas perplejidades en torno del proceso de paz? Una lectura cuidadosa del Acuerdo General firmado el 26 de agosto de 2012 en La Habana, que es la base de las conversaciones (y no negociaciones) que allí se adelantan, no deja lugar a dudas o perplejidades. Responderé con este texto las preguntas que se formulan en medios de comunicación, en la comunidad internacional y otros escenarios.¿Existe una real voluntad de paz en el Gobierno y en las Farc? Leamos el texto del Acuerdo “… con la decisión mutua de poner fin al conflicto…” No se dice: con la intención, ni con el anhelo, ni con la voluntad, ni con la esperanza, etc. El texto reza: con la decisión mutua. ¿Entonces?Y más adelante, como si hiciera falta, afirma “…con la disposición total del Gobierno Nacional y de las Farc de llegar a un acuerdo…” No se dice: con la intención, ni con la voluntad, etc. Es más, se añade que esa disposición es ¡TOTAL! ¿Entonces? Que el presidente Santos envió una carta diciendo que todos los temas podían ponerse en discusión. Ese descubrimiento es de reciente data. Una persona que sigue el tema con mucho rigor me dice que encontró esa versión en la página electrónica de las Farc. No es un secreto. Es más, el Acuerdo General que vengo citando, que es posterior, estableció una agenda limitada y ese es uno de sus méritos. Ello está aceptado por los representantes de las Farc que suscribieron el Acuerdo. Y en Oslo, Humberto de la Calle fue contundente. No hay duda sobre cuál es la agenda. Es la que en el Punto I se menciona como “la agenda aquí establecida” y comienza en el Punto V. ¿Se requiere más contundencia?¿Que las conversaciones se pueden interrumpir o acabar? El Acuerdo es clarísimo. Se habla de “conversaciones directas e ininterrumpidas”. Se pueden suspender o congelar y ello ya ha ocurrido. Como sucedió con frecuencia en las conversaciones en El Caguán. Una oportunidad para que la Comunidad Internacional y otros clamen al cielo para que las conversaciones continúen. Pero se pactó que son ininterrumpidas. ¿Y que se le debe poner un término final a las conversaciones? Unos lo quieren más pronto. Otros más tarde. El Punto III dice en forma reiterada -innecesariamente reiterada- y habla de concluir el trabajo “de manera expedita y en el menor tiempo posible”. Y habla de “…un pronto acuerdo…” Pero, además, dice cómo se establece la duración de las conversaciones. Al respecto se acordó que ellas “estarán sujetas a evaluaciones periódicas de los avances”, o sea, las evaluaciones son para establecer la duración y no para declarar su finalización o fracaso. No. Las evaluaciones van diciendo si la duración será mayor o menor. La frase completa dice así: “en todo caso, la duración estará sujeta a evaluaciones periódicas de los avances”. ¿Que si habrá o no refrendación? ¿Que si ésta la estableció ya el Congreso? ¿Que si será por vía de referendo o de una Constituyente, o que si ya el proceso electoral de 2014 debe interpretarse como una refrendación anticipada? Pues la refrendación forma parte de las conversaciones. Y las conversaciones son para llegar a un “cese al fuego y de hostilidades bilateral definitivo”. Esa es su razón de ser.

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