El procurador Carrillo

El procurador Carrillo

Febrero 01, 2019 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Es la negación de un burócrata. Trabaja con dedicación, sin horarios e impulsado por gran idealismo. Se diría que tiene un ADN antipesimista. Siempre va hacia adelante con confianza y ganas de acertar. Se fija metas, aun las más difíciles. Su mayor audacia, reveladora de su carácter, es haber aceptado el Ministerio de Justicia en el peor momento, cuando el crimen organizado hacía lo que se le venía en gana, y ello para poner en marcha las decisiones no menos audaces de la administración Gaviria (1990-1994), frente a los carteles de la droga y demás expresiones criminales. Seguirle el paso debe ser extenuante.

Estudia, lee, está atento a todo, tiene reconocida facilidad de expresión y memoria envidiable. En el Banco Interamericano de Desarrollo, Washington, desarrolló una tarea que excedía sus funciones, publicó libros excelentes sobre la gobernabilidad democrática. Y en el BID, París, al lado de Carlo Binetti, estaba al tanto de la situación política francesa, el debate intelectual, la política europea y las relaciones internacionales.
Este recuento viene al caso porque ya ha cumplido dos años como Procurador General de la Nación y me impresiona mucho que las encuestas no registren apropiadamente su eficaz desempeño. Hace unos días conocí una impecable y atractiva publicación que es una rendición de cuentas sobre la que él denomina una ‘Procuraduría Ciudadana’ y, también un desplegable que resume su gestión en forma fácil y atractiva.
A raíz de estas lecturas he reflexionado sobre qué es lo que tendría que hacer el Gobierno o un funcionario para divulgar sus ejecutorias y así exponerse al aprecio y la crítica.

El tema de las comunicaciones se plantea no como disculpa sino como cuestión de muy difícil manejo. En general, los presidentes no han tenido éxito en esa tarea. Lo propio le está ocurriendo al presidente Duque. No he conocido un Presidente que se declare satisfecho con la manera como sus realizaciones se transmiten. Creo que es una de las asignaturas para prestarle atención, tanto desde el punto de vista académico como del político. La publicidad oficial no ayuda.

El procurador Carrillo y el fiscal Néstor Humberto Martínez, son víctimas de esta situación. Los veo cotidianamente en la televisión, los leo en la prensa y los oigo en la radio. Permanentemente, están haciendo anuncios que son reales y de gran importancia pero cuando reviso las encuestas, encuentro que su favorabilidad no se mueve. Y, obviamente, me pregunto, ¿qué pasa? No creo que ni el informe que menciono ni el desplegable cambien la perspectiva, ni mucho menos esta columna.

Buena parte de la crisis del sistema democrático tiene que ver con este asunto que igual afecta al presidente Macron en Francia, que a la señora May en Inglaterra y, así, en casi todos los países.

Por ejemplo: ¿cuántas personas saben que, en virtud de una acción popular interpuesta por la Procuraduría ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, este dictó recientemente una sentencia novedosa que le permitiría a la Nación cobrar $800.000 millones, (US$270 millones) a las empresas involucradas en el caso Odebrecht? No es el único ejemplo. Ha sancionado a más 1233 servidores, elegidos popularmente (550 alcaldes, 21 gobernadores, 672 concejales, diputados y ediles) y a 1457 servidores no elegidos. Y así se pueden leer datos que pasan completamente desapercibidos. Un importante tema para reflexionar.

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