Congreso sin mayorías

Congreso sin mayorías

Febrero 22, 2019 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

¿Y los estudios académicos pueden ayudar al buen gobierno? Es un interrogante que me obsesiona. Por ello, esta y viejas columnas tienen un sesgo académico que molesta a muchos que prefieren la denuncia, el insulto, la denigración. O el ditirambo.

Esto a propósito de las reuniones que ha sostenido el presidente Duque con diferentes bancadas del Congreso para lograr acuerdos que faciliten la aprobación de algunas leyes. El cubrimiento mediático ha sido bien precario. Y la idea que ha quedado es que fracasaron.

Mi actitud es la de siempre. ¿Qué enseñanzas al respecto existen? ¿En Colombia, en otros países? ¿Acaso se adaptan a nuestras circunstancias?
Vuelvo a los libros. Hay uno muy relevante que algo -así sea muy poco- puede enseñar. Pienso que mucho. Fue promovido por el Centro de Colaboración Cívica en México y lleva el título muy pertinente: ‘Un Congreso sin mayorías. Mejores prácticas en negociación y construcción de acuerdos’ (2009). Son 392 páginas que describen cómo se construyeron siete acuerdos interpartidarios en temas muy significativos, a saber: transparencia; la reforma de la ley sobre seguridad social; la reforma fiscal 2008; la reforma electoral de 2007; seguridad y justicia; cambio climático y seguridad nacional; la reforma de Petróleos Mexicanos.

Es fascinante. Procesos deliberativos, unos más incluyentes que otros. Diferentes grados de complejidad. Diversos conflictos de interés. Perspectivas, en ocasiones, aparentemente irreconciliables. Resultado: un proceso gana-gana, que permitió superar el inmovilismo legislativo, así el texto legal adoptado no fuera el mejor. Es la descripción de diversas aproximaciones a la democracia deliberativa. Un aporte que no puede pasar desapercibido. Seguramente no es posible imitarlo al pie de la letra pero hay elementos que son válidos, que se recogen en un decálogo de buenas prácticas y en la presentación de “algunas de las barreras de dichas prácticas que dificultaron la negociación o le restaron calidad al proceso deliberativo”. Es el camino para ‘una cultura del diálogo y la negociación’, hacia unas ‘rutinas deliberativas’.

Difícil, muy difícil gobernar un país cuyo sistema político se ha deteriorado tanto. El consenso político roto; las instituciones carentes de credibilidad han perdido la confianza de los ciudadanos; los partidos políticos cuasi desaparecidos: ¿qué dicen, por ejemplo, ante la crisis venezolana? ¿Qué plantean sobre la Ley Estatutaria para la JEP? Un liderazgo político extremadamente precario. Una macrocorrupción que alimenta la incredulidad y la desconfianza. Y así de otros factores claves en la vida política.

La Escuela Superior de Administración Pública (Esap) resolvió a principios de 2018 solicitar cinco documentos para entregar al nuevo gobierno, cualquiera que fuera su orientación ideológica. Son los siguientes: ‘Retos políticos’ (Fernando Cepeda); ‘Retos de la administración pública’ (Édgar González); ‘Políticas públicas en un país de frágil institucionalidad’ (Pedro Medellín); ‘Los desafíos de la puesta al día de la institucionalidad pública’ (Fernando Rojas); ‘Para dónde va la Justicia en Colombia’ (Julio César Ortiz). Los trabajos había que entregarlos a finales de febrero de 2018. Ojalá el nuevo gobierno haga buen uso de estas reflexiones y recomendaciones, ya formuladas hace un año. El libro que las recoge lleva el título ‘¿Cuál debe ser la agenda para los próximos veinte años?’. Una publicación, así es la vida de los libros, que se terminó de imprimir en noviembre de 2018. Todavía lucho por conseguir un ejemplar. La Esap es una institución que requiere una estrategia de modernización.

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