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Diciembre 06, 2019 - 11:50 p. m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Sí. Aumentar el alcance de los Acuerdos de París en materia ambiental. Lo prometió España, organizadora de esta conferencia internacional que no se pudo realizar en Chile: COP25. Otro concepto es descarbonizar y uno tercero, pronto. El sentido de urgencia permea la cumbre.

Madrid se convirtió en capital del cambio climático. Que el planeta no se adapta a los cambios climáticos. Que hay que apagar las luces no necesarias y otras propuestas.

Se afirma que esta ha sido la década más calurosa de la historia. Se incrementan los fenómenos climáticos extremos. Cinco ciudades europeas superaron los 40 grados en el último verano.

Los mayores emisores de gases de efecto invernadero son China (muy por encima de los demás), Estados Unidos, Unión Europea, India, Rusia y Japón.

Estados Unidos y China no participan en esta cumbre; por eso, frecuentemente, los señalan como los responsables mayores de esta emergencia que ahora ellos eluden.

La congresista Pelosi Representante a la Cámara en Estados Unidos se ha hecho presente en esta cumbre para decir que Estados Unidos sigue involucrado en esta cruzada así Trump le vuelva la espalda.

Los Jefes de Estado, se habla de 50, hicieron pronunciamientos y la semana entrante trabajarán las delegaciones de cada país. Se estima que hay más de 2000 delegados. Se proclama que la situación es ahora peor de lo que se creía; confirmado por los científicos.

Por eso Greta, esta especie de Juana de Arco de nuestro tiempo, solicita que los poderosos escuchen a los científicos. Pero el tema no es solamente de los poderosos. No es sorprendente, por tanto, que el exsecretario de Estado Americano John Kerry haya reunido un grupo de celebridades para “…Movilizar un ejército que exija acción inmediata y suficiente sobre el cambio climático…”. El asunto se plantea ya en términos de guerra.

La exministra española de Medio Ambiente Cristina Narbona, escribió en el diario El País, diciembre 3, P.16: “La lentitud de la respuesta política ante los desafíos ecológicos es consecuencia de la generalizada convicción según la cual, el ofrecimiento económico, al tiempo que garantiza las conquistas sociales del Estado de Bienestar, resolverá los problemas ambientales. O sea, que no hay ecología sin economía”.

Cristina Narbona piensa que es al revés: “No hay economía si no hay ecología”. Y concluye su escrito así: “…el aumento del PIB no es la panacea para redistribuir la riqueza y evitar los problemas ambientales”.

España ha tomado muy en serio la realización de esta Cumbre Ambiental. Y por todas partes hay ejemplos y signos que indican lo que debe realizarse para salvar el planeta. Todo dirigido a crear una conciencia sobre la “emergencia climática global”.

Colombia tiene mucho que mostrar en lo que han sido sus esfuerzos en este campo. Desde el Código Ambiental que promovió el presidente Misael Pastrana, pasando por las determinaciones tan significativas que tomó el presidente Virgilio Barco y que fueron objeto de elogio por parte del Príncipe Carlos tanto en Kew Gardens como en el banquete que le ofreció el presidente Santos en Bogotá y las disposiciones de éste último, que merecieron el encomio del exministro y profesor Manuel Rodríguez Becerra. Ahora, las decisiones que ha promovido el presidente Duque con ocasión de los incendios forestales en diversas partes del mundo y en defensa de la Amazonia, Pacto de Leticia.

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