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Elecciones transparentes y libres

En el Congreso de Colombia hay gente decente, honesta y trabajadora que lo ha hecho bien y merece volver.

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Jorge Alberto Criales.
Jorge Alberto Criales. | Foto: El País

7 de mar de 2026, 01:40 p. m.

Actualizado el 7 de mar de 2026, 01:40 p. m.

Si las urnas son controladas por un fusil, si en un corregimiento no se puede hacer campaña, si en el pueblo no mandan ni la policía ni el ejército, entonces el votante no elige, obedece. No son elecciones libres. No podemos seguir actuando como si nada pasara, mientras las organizaciones criminales amplían su poder político.

El país se encamina a un proceso electoral bajo presión de los grupos ilegales. En gran parte del territorio hoy mandan estos delincuentes, quienes restringen las campañas políticas. En estas condiciones no vamos a tener comicios transparentes y libres en buena parte del país y es lo que le conviene al petrismo para garantizar su permanencia en el poder.

Las probabilidades de la prolongación del proyecto político de Petro han llevado a que algunos de los precandidatos a la presidencia se unan en una consulta para impedir que dicho proyecto continúe en el 2026. Los une la necesidad de un candidato viable que impida que gane el candidato de Petro, Iván Cepeda.

La ‘Gran Consulta por Colombia’ tiene el mérito que persigue la necesaria unidad que se le ha exigido a la oposición con el propósito de enfrentar exitosamente a Petro en su intención de que su candidato gane las elecciones. La primera vuelta de mayo del 2026 va a decidirse entre quienes quieren que el petrismo siga en el poder y quienes no quieren. Solo hay dos opciones: votar por el continuismo con Cepeda o votar por enderezar el mal rumbo del país.

Cuando los resultados de procesos democráticos no le han sido favorables al gobierno, este ha intentado acudir a vías que amenazan la Constitución para imponer su voluntad. Ha manifestado Petro que quiere que la izquierda siga gobernando. Lo importante es que se garantice la libertad y la transparencia electoral y que, si pierden los que hoy gobiernan, no vayan a incendiar más el país.

De otra parte, el actual Congreso ha trabajado en medio de un ambiente hostil de parte del poder ejecutivo, porque fue incapaz de lograr consensos en varios proyectos de su agenda legislativa. El presidente ha recurrido con frecuencia a la descalificación del Congreso porque cumplió con una de sus funciones esenciales: vigilar, controlar y exigir explicaciones al Ejecutivo. Cuando más se necesitaba, el Legislativo cumplió con su papel de contrapeso y, en una democracia, ese equilibrio no es un obstáculo ni un estorbo, sino una garantía.

En el Congreso de Colombia hay gente decente, honesta y trabajadora que lo ha hecho bien y merece volver. Es indispensable que cada ciudadano que quiera un mejor país se decida a votar no solo por presidente, sino también por Senado y por la Cámara de Representantes. Elegir un buen Congreso es tan importante como elegir un buen presidente.

Ese voto debe ser el resultado de un proceso mediante el cual el elector se documente sobre los candidatos de su preferencia, revisando su hoja de vida, sus logros, su trayectoria, su experiencia, su pensamiento, así como también acerca del partido político al que pertenece. Lo importante es que el voto por el Congreso sea el resultado de un ejercicio de conocimiento y de reflexión.

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