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Gana gana

Septiembre 08, 2019 - 11:45 p.m. Por: Carlos Porges

Las diferencias de opinión entre Cali y la FAC en lo referente a Emavi no pueden ser un juego de suma cero, ni ser visto como un problema de corto plazo. El seguir discutiendo puede hacer parecer que Cali ha ingratamente olvidado el papel determinante, y el sacrificio, de la FAC en derrotar a las Farc. De otro lado, también podría dar la impresión que a la FAC no le interesa el bienestar de Cali. En ambos casos, nada se aleja más de la realidad.

Los intereses de cada parte no son mutuamente excluyentes. Veamos: la alcaldía existe para mejorar la calidad de vida de los caleños -esto incluye promover un urbanismo óptimo en una ciudad conectada y competitiva. Urbes con parques arborizados para el deleite de todos, con zonas de uso mixto que crecen en altura son las que ofrecen la mejor calidad de vida. Igualmente, ciudades con aeropuertos conectados y eficientes atraen inversión y empleo. Piénsenlo: cuatro kilómetros de carretera lo llevan cuatro kilómetros más allá; cuatro kilómetros de pista lo llevan al mundo entero.

De otro lado, la misión de la FAC es defender la soberanía, la independencia, la integridad territorial, el orden constitucional y contribuir a los fines del Estado. Mejor dicho, está para defendernos dominando el aire. Para hacer esto, la Fuerza debe entrenar y educar a su personal, y para eso está Emavi, una universidad de primer nivel. Pero resulta que esa universidad está al lado de ‘disidencias’ de las Farc, narcotraficantes, deforestadores, paramilitares y demás sociópatas variopintos. Hace años el comandante de Emavi en ese momento me dijo “imagínese, yo manejo una universidad… ¡pero mis helicópteros son los que más impactos reciben de toda la fuerza!”.

Emavi, aparte de educar, opera en el área local con A-29, Black Hawks y AC-47. Lo que no puede hacer -porque la pista es muy corta- es proyectar fuerza más allá, con aviones de superioridad aérea y ataque. Para hacer las tres cosas a la vez -educar, combatir tácticamente y disuadir estratégicamente hacia el sur- necesita una pista apropiada. Esa es perfectamente factible al este de la pista actual del Bonilla Aragón, construyendo allí la nueva Emavi. Pero la Fuerza Aérea no debe tener presupuesto para algo así. Entonces, los caleños debemos entender que tener a la Fuerza con nosotros es un plus y tomar pasos enérgicos para, en consenso con la FAC, presionar al Gobierno Nacional para hacer esto posible. Y Cali tendría el aeropuerto que se merece, con dos pistas, de uso mixto civil-militar.

Es posible: una ciudad compacta, con parques arborizados, agradable y competitiva. Y la Fuerza con nosotros trae una universidad aeronáutica de primer orden, un ángel de la guarda y por fin un aeropuerto de verdad.

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Postdata: ¿Adivinen quién responde inmediata y eficazmente cada vez que pirómanos, invasores o constructores incendian nuestros cerros? Emavi.

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