Vuelve Yemayá

Vuelve Yemayá

Noviembre 01, 2018 - 11:45 p.m. Por: Carlos Jiménez

Yemayá está de nuevo entre nosotros y no invocada como solía serlo por la voz inconmensurable de Celia Cruz -reina rumba- sino por el llamado imperioso del arte. Ese que ahora se escucha diáfano en el salón de arte afroamericano de Univalle que lleva su nombre, por obra de Margarita Ariza, a quien la diosa de las lluvias y los ríos de África, así como del océano del tráfico ignominioso de esclavos, le bendice el talento y el coraje.

El coraje que esta brillante artista barranquillera ha demostrado sobradamente con el proyecto Blanco Porcelana que pone al desnudo el difuso racismo que nos aqueja en una operación realizada a partir de una inmersión en sí misma y en su propia escena familiar.

El racismo -viene a decirnos- no está afuera ni nos es ajeno, ni tampoco es solo una mácula con la que mancha a los otros nuestra insana egolatría sino está firmemente arraigado en nuestras palabras y en nuestros hábitos.

“Blanco de porcelana” es de hecho una expresión utilizada en la Costa Caribe para reclamar para sí y para la familia un estatuto de limpieza de sangre que se pretende a salvo de la más mínima ‘contaminación’ de sangre negra. Pero que, dado el grado de mestizaje que ya exhibe la gente del Caribe -y en realidad de todo el país-, obedece más a un deseo que a una realidad.

Es el deseo de hacerse o volverse blanco, forzado por el hecho de que quienes ostentan poder y privilegios en prácticamente todos los ámbitos de nuestra sociedad, son blancos o pretenden serlo, sin ninguna clase de mancha que enturbie su inmaculada blancura.

Es este ‘blanqueamiento’, una estrategia insidiosa de supervivencia en un país que niega con ahínco su racismo, el que Margarita Ariza pone en evidencia con las obras que componen el grueso de su exposición y que dialogan en la Sala Mutis de la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle con su intervención en la polémica desatada por el retrato de Juan José Nieto Gil. El único presidente negro de Colombia, cuyo retrato ‘blanqueado’ en Francia, solo pudo ingresar al palacio presidencial gracias a una acción de tutela que obligó al presidente Santos a permitirlo. Margarita invitó a siete a artistas a pintar retratos ‘negros’ del excluido de nuestro arte y nuestra historia.

Completan la exposición obras de arte africanas, propiedad de Univalle, que demuestran cuan altos han sido los logros del arte en dicho continente.

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