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Ciudad blanca

Septiembre 17, 2020 - 11:45 p. m. Por: Carlos Jiménez

Los indios del Cauca no han esperado el desenlace del debate sobre la resignificación de los monumentos abierto por Carlos A. Duque y focalizado por Gustavo Vivas en los dedicados a Sebastián de Belalcázar en Cali y Popayán para derribar este último. Acción contundente que por sí misma ha sacado el debate del ámbito académico y lo ha arrojado al centro de la plaza pública. Lo ha convertido sin miramientos en un asunto abiertamente político e incluso de orden público, tal y como lo han asumido las autoridades que han ordenado la identificación y la captura de los autores de un acto que consideran vandálico.

A mí me ha traído a la memoria aquella ocasión en la que el monumento se transformó también en un motivo de debate público que involucró a toda la ciudadanía caleña. Me refiero a ‘Ciudad blanca’, un proyecto realizado en 1998 por la artista Liliana Villegas Jacdedt, que tuvo como foco y como emblema la estatua de Belalcázar. El objetivo no era sin embargo el de demolerla o ultrajarla sino el de intervenir en ella y de utilizar su imagen para llamar la atención sobre el hecho de que entre el narcotráfico, la violencia y la corrupción política habían conseguido enfermar seriamente a Cali, emponzoñando su espíritu.

Y se cumplió mediante una acción artística inspirada en Christo y en Joseph Beuys. El día señalado, Liliana salió en una ambulancia del Instituto Departamental de Bellas Artes, vestida de blanco -como entonces era preceptivo para el personal médico- y fue hasta la estatua de Belalcázar, donde le esperaba un equipo de colaboradores igualmente de blanco, con cuya ayuda la envolvió con gasa de arriba abajo. Al cabo de dos horas dio por concluida la tarea y regresó al Instituto, al tiempo que más de 600 voluntarios se adentraban en las calles de la ciudad para poner pasacalles, pegar afiches y repartir miles de volantes con una única imagen: la de la estatua del conquistador, ayer alabado y hoy repudiado.

El impacto mediático fue muy grande. Los diarios y los noticieros locales registraron el evento y algún medio nacional hizo lo mismo. Todos sorprendidos por un proyecto sin precedentes entre nosotros, en los que el arte tomaba por primera vez a la ciudad como su tema y como el escenario de su realización y se ofrecía como cura. El proyecto concluyó con una exposición en Bellas Artes en la que se mostró abundante información audiovisual sobre el mismo.

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