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Marzo 26, 2020 - 11:35 p. m. Por: Beatriz López

Llevo días y noches encerrada con mis libros, mi música y mi gato ‘Bigotes’, tratando de racionalizar cuáles serán las implicaciones del virus que estremeció al mundo, colapsó los mercados y el diario vivir de ricos y pobres, hasta aislarnos a todos.

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Ya nada será igual. El periodismo tendrá que buscar en un mar de confusiones, la verdad y la ética. Eso explica el título de la columna: nos taparemos la boca para darle un compás de espera a este gobierno, que afronta los más bajos índices de aceptación, para que Duque busque su auténtica esencia humana y se convierta en el capitán del barco que hoy navega en un mar proceloso e intimidante.

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Leo los textos de los filósofos: Nietzsche (quédate en casa, no importa lo difícil que sea soportar tu propia presencia), Rousseau (el hombre es bueno por naturaleza, pero el virus lo corrompe), también escucho a médicos e inmunólogos, para entender de donde viene la amenaza, si de Dios o del Cosmos o, de la curiosa afición gastronómica de los chinos por los murciélagos, ante la presencia del bicho que amenaza a toda una generación, inmersa en la paranoia virtual.

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El hombre ha contaminado el aire de las ciudades con el olor fétido de las fábricas, devorado los bosques, convertido los ríos en corrientes putrefactas para extraer el oro, desestabilizando el orden de la naturaleza, desapareciendo especies que jamás volverán a poblar la tierra, pero al llegar el coronavirus tuvo que olvidar su soberbia cuando las salas de los hospitales de China, España, Italia y Estados Unidos, no fueron suficientes para albergar a las víctimas de la pandemia.

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He buscado refugio en la obra de ese gran pensador del Siglo XXI Yuval Noah Harari, autor de Sapiens, Homo Deus y el último, el más fascinante, 21 lecciones para el Siglo XXI. Las teorías son contundentes y futuristas, pero diferentes a las que pronunció hace unos días sobre el coronavirus: “Nacerá la vigilancia totalitaria a través de sensores ubicuos y algoritmos”. Me pareció tan especulativa como la de Chomsky, quien sostiene que laboratorios de EE.UU. sembraron el virus para colapsar la economía China y demás países adversos al régimen de Trump.

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Italia, España y Francia, que sufrieron guerras y plagas, Estados Unidos, con su mono prepotente, el papa Francisco, tan cerca a Dios y hasta la China, se han visto rebasados por el microvirus que hoy hace tambalear el andamiaje del incipiente Siglo XXI. ¿Qué le espera a Colombia cuando las gentes no obedecen los protocolos de la cuarentena?

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PD1: bien por la Alcaldía al dar vida al canal institucional de Emcali, que hoy emite informes del día a día, y muestra las bondades de una entidad que ha estado en el ojo del huracán. Siempre fue subutilizado por las anteriores administraciones.

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PD2: les recomiendo en estos días de encierro, las tres series de Netflix: ‘Vientos de agua’, ‘Anne’ y ‘Freud’, el padre del sicoanálisis. De no perderse ninguna.

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