Sin ministros ‘fusibles’

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Sin ministros ‘fusibles’

Agosto 29, 2019 - 11:35 p.m. Por: Beatriz López

En presencia del presidente Duque hubo un pequeño rifirrafe entre el alcalde Armitage y el ministro de Defensa, Guillermo Botero, que fue minimizado por el primer mandatario al pedirles que se dieran un abrazo.

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Ha pasado un año del gobierno Duque y a pesar del anunciado ajuste ministerial los funcionarios más cuestionados del gabinete siguen atornillados en sus cargos: Defensa, Interior y Hacienda. Los únicos que han renunciado han sido la ex de Justicia y el Secretario General de la Presidencia, Jorge Mario Eastman.

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Nadie entiende por qué una jurista como Gloria M. Borrero, exdirectora de la Corporación Excelencia de la Justicia salió del ministerio con cajas destempladas. El bullyng del sector más radical del CD la obligó a renunciar. Se dice también que Eastman, gran amigo de Duque, lo estaba alejando de Uribe.

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En cambio, el ministro Botero, que a pesar de las metidas de pata en temas tan espinosos como la muerte de un exguerrillero reinsertado de las Farc a manos de un miembro del Ejército o las publicaciones en el New York Times sobre la presunta reiniciación de falsos positivos, gracias al intenso lobby que hizo antes de acudir al debate en el Congreso, casi sale en hombros y ahí sigue tan campante.

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En pasados gobiernos los ministros que empañaban la gestión presidencial eran considerados ‘fusibles’, a quienes se les pedía la renuncia y santo remedio. Ahora no, Duque los apoya y los ratifica haciendo caso omiso de las críticas y embates de la oposición. El día que defendió a Mindefensa frente a Armitage dijo algo así como que “soy yo el que da las pautas, y ellos las cumplen”.

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Pero la cereza del pastel en el gabinete es Alberto Carrasquilla, el súper ministro de Hacienda. No fueron suficientes las bien documentadas denuncias del senador Robledo sobre el tema de los bonos de agua cuando fue citado en el Congreso. Con su verbo incendiario de economista laureado por el Banco Mundial minimizó las denuncias y salió fortalecido. Ahí está el ‘intocable’ defendiendo el Plan Nacional de Desarrollo, clavando de impuestos a los estratos medios y bajos y con la lupa puesta en la venta de los activos más valiosos del país.

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Nancy Patricia Gutiérrez, mininterior, se ha convertido en la apaga-incendios del gobierno. Cada que se rebota la minga indígena, Duque que se resiste a ir al Cauca, la envía con Mindefensa, y los indios se calman por unos días.

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Pero quizás la ministra estrella en el rating de este primer año de gobierno es Ángela María Orozco, de Transporte. Toda la jauría de la izquierda, la centroizquierda y hasta de la derecha, la conminó a renunciar tras el laudo que emitió el Tribunal de Arbitramiento sobre el caso de la Ruta del Sol II cuando se determinó que el monto que debía pagar la ANI a Odebrecht y Corficolombiana era de $1,2 billones por incumplimiento. Fue citada en Plenaria del Senado y concedió entrevistas, donde jamás demostró inseguridad ni temor. Duque le dio su respaldo irrestricto, y todo quedo en plata blanca cuando el Tribunal bajó la deuda.

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PD:
Con la muerte de Jorge Ernesto Holguín Cali pierde una de las más notables figuras del derecho y del manejo de lo público. Brillante abogado, fue director del Seguro Social y gerente de Emcali, entidades en las que dejó su huella de hombre estricto que jamás cohonestó con la corrupción. Creo que en Colombia nadie sabía como él sobre el intrincado tema de las pensiones. Fue además un delicioso contertulio, con un humor negro devastador, melómano y gran conocedor de la ópera. Un abrazo a sus hermanos y de manera especial a Tulia Molina.

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