Con cristo a la misión, Mateo 28,16-20

Con cristo a la misión, Mateo 28,16-20

Junio 05, 2011 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En la experiencia humana, cuesta mucho despedirse de una persona, familia o comunidad, con la que se ha compartido la vida.A pesar de que el Señor Jesús habría anunciado su pasión, muerte y resurrección, los discípulos se derrumbaron con dicho acontecimiento, ellos no entendían lo que su maestro les decía. La experiencia que los primeros discípulos tuvieron durante su vida terrena con Jesús de Nazaret, fue algo que comprendieron después del gran acontecimiento de verlo vivo, resucitado, cuando antes creyeron que todo se había acabado al morir el Señor en la cruz.Así que fue motivo de inmenso gozo para sus apóstoles ver, tocar a Cristo resucitado, viviente, en una dimensión nueva, diferente a la vida humana anterior. Ellos constataron la verdad del acontecimiento del Resucitado, fueron testigos y por eso dieron la vida por Él.Por un espacio limitado de tiempo, los primeros discípulos pudieron darse cuenta de que Cristo resucitado no era un fantasma, ni un espíritu, ni fruto de su imaginación ni de su aprecio.Ellos, discípulos, constataron que era verdad que Cristo resucitó de entre los muertos y que venció el pecado y la muerte.Después de cumplir la misión que el Padre Dios le confió, Jesús, antes de dejar este mundo, confía y transmite a sus discípulos la tarea misionera del anuncio del Evangelio.A partir de la ascensión de Cristo a los cielos, los cristianos no podemos quedarnos con los brazos cruzados mirando al cielo. Estamos llamados por el Señor a vivir en dinámica misionera para alcanzar la transformación de la humanidad, a fin de hacer presente en ella el Reinado de Dios. Comienza la historia de la Iglesia con una renovada presencia del Resucitado, no estamos solos en la tarea misionera porque nos ha dado su Santo Espíritu. Ir y bautizar, hacer discípulos, anunciar la Buena Nueva del Evangelio, ser testigos, es misión de toda la comunidad creyente: Fieles y pastores. Si hay convicción, compromiso, entusiasmo, alegría y esperanza en los discípulos misioneros es porque Cristo Señor está con nosotros en el desempeño de la misión.

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