Vamos para Colombia

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Vamos para Colombia

Agosto 29, 2019 - 11:45 p.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Colombia se ha vuelto de moda. Ya tener un pasaporte colombiano es una ventaja. La Comunidad Europea permite a los colombianos entrar sin visa, así como los rusos que le cobran US $270 a los norteamericanos. El embajador saliente de Estados Unidos ha pronosticado que en Colombia se va a establecer la frontera con los Estados Unidos como la tienen en el Canadá, donde la inmigración a EE.UU. se va a poder hacer desde Bogotá.

Cuando viajamos a otros países y vemos los atractivos turísticos que constituyen casi el 80% de los ingresos y que se distribuyen entre mucha gente nos damos cuenta del tesoro inexplotado que tiene Colombia. Hay colombianos en todo el mundo pero no hablamos bien de nuestro país e impartimos la idea de que Colombia es insegura, como si hubiéramos parado la historia en el momento en que salimos, o cuando aún nos tildaban de narcotraficantes.

Los colombianos nos ganamos el premio de la simpatía, sonreímos y somos felices, algunos hasta consiguen esposas colombianas pues estamos entre las mejores del mundo, pero no tenemos infraestructura turística. No tenemos carreteras para llegar a San Agustín, ni Tierradentro a ver las tumbas arqueológicas, tampoco es fácil ver la Ciudad Perdida y llegar a Caño Cristal, el río de los 7 colores, es una odisea así como para visitar el Guaviare, otro territorio de las Farc y donde se oyen historias de la guerra y substitución de cultivos, gente que rehace sus vidas a través del turismo. La Serranía del Chiribiquete, patrimonio mixto de la humanidad por su biodiversidad y rupestres o petroglifos de más de 20.000 años es la más grande de Latinoamérica pero toma dos días para llegar allá. ¿Y que decir de Malagana?

Aquí no más en el Valle del Cauca, con figuras antropomorfas de diosas embarazadas que amamantan mientras que dan a luz, una cultura matriarcal que floreció hace 2000 años, de gran talento artístico evidenciado en las cerámicas y el trabajo en oro pero no tenemos un museo para mostrarlo ni hemos recreado el ambiente de la época.  Tenemos dos océanos y playas espectaculares, Barú con arena blanca, una carretera en vía de ser pavimentada con el mejor hotel de Colombia construido por el empresario Jean Claude Bessudo en medio de un parque ecológico, con todo y helipuerto y en contraste, el pueblo de Barú sumido en la pobreza, dormido en la historia de Cien Años de Soledad con calles en tierra donde las peleas de gallos son el pan de todos los días. En el Pacífico agreste está la Isla de Gorgona, estrella del buceo y del avistamiento de ballenas.

Sin embargo, Colombia está en el puesto 60 en el índice de desarrollo humano que es el que mide el bienestar general de la población, bastante por debajo de Rusia y hasta de Venezuela y Cuba, seguramente el turismo planificado y con una visión clara nos ayudaría a mejorar y salir del marasmo de la guerra, el narcotráfico y la desigualdad de ingresos.

Sigue en Twitter @Atadol

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