Ausencia de relatos

Ausencia de relatos

Enero 08, 2019 - 11:40 p.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

Al tener en consideración a varios ‘analistas’ del acontecer colombiano, lo que predomina es la ambigüedad, el desconcierto y la decepción sobre el pasado inmediato y el futuro. La polarización de la opinión resultó ser bastante heterogénea y con muy poco apoyo en ambos extremos, ya sea para volver trisas el acuerdo de paz o para proponerse, desde el otro lado, como ejemplo de una oposición progresista, éticamente fundada y sin cuestionamientos en el manejo de la política. Sobresalió el voto anticorrupción que fue ante todo una viva expresión ciudadana, posteriormente aplastada por los acuerdos en el Congreso.

En este contexto, se debate un joven presidente que llama a la unidad y a la construcción de consensos sobre grandes problemas nacionales, más allá de las polarizaciones, pero que muestra ejecutorias que lo vinculan sin ambigüedad con el pasado y con la voluntad del líder de su partido, el Centro Democrático, que también amaga a la oposición oportunista de las iniciativas gubernamentales. El hecho notable es que, en este contexto, el presidente Duque no ha podido construir un ‘relato’ político coherente que se traduzca en políticas estratégicas sobre los distintos problemas con legitimidad y apoyo nacional.

La ausencia de un ‘relato’ es un problema de fondo que no es exclusivo hoy en día del presidente Duque. Ni se diga la falta que le hace a los partidos de izquierda, cuya credibilidad va en picada, a diferencia de una derecha que convence y va en ascenso con una retórica conservadora y autoritaria. En el contexto histórico, el expresidente Uribe Vélez, a pesar de todos los inconvenientes que se le pueden imputar a su gobierno, convenció con su relato de Seguridad Democrática. Lo mismo sucedió con el presidente Santos y su apuesta por un proceso de paz que salió adelante, pero dividió al país. Lo que no ha podido consolidarse es un relato convincente para el posconflicto, para la convivencia, para una nueva sociedad. Este es problema del presidente Duque. Se requiere romper ataduras con compromisos pasados para focalizarse en la ciudadanía y sus problemas: pasar de la paz ya negociada que se debe respetar a la convivencia por construirse.

En el plano regional el panorama de la falta de ‘relatos’ es aún más desalentador, teniendo en cuenta que se avecinan elecciones departamentales y municipales cruciales. Hasta ahora se proponen nombres con respaldos políticos, según la vieja tradición local de buscar cargos en la dirección del Estado para lograr acceso al presupuesto público para gastarlo según intereses particulares. Pero no se conocen aún los planteamientos de fondo de los candidatos, con sus propuestas transformadoras de la ciudad y la región. Es cierto que apenas comienzan las campañas, pero todo indica que se va a llegar a las generalidades de siempre, como sucedió con todos los candidatos en las pasadas elecciones, en las que se ofrecen paraísos de empleo y seguridad, sin estrategias concretas y novedosas, dependientes de diagnósticos claros y con sentido público.

No se trata de sacar soluciones del sombrero para todo. Se requiere apuntarle a pocos problemas esenciales y a estrategias para su solución donde primen los intereses colectivos. Es importante redefinir el modelo de desarrollo imperante y articular el tema del desarrollo con el de la sostenibilidad, tema crucial para las futuras generaciones.

La región del Valle del río Cauca y su malla de ciudades son territorios privilegiados para hablar y comprometerse con los Objetivos del Desarrollo Sostenible. No necesariamente con todos, al menos con algunos. Todos implican transformar de manera importante el acontecer tradicional regional. ¿Pero cuáles son las propuestas sustentadas en un relato convincente y factible?

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