Produce risa y decepción

Agosto 17, 2021 - 11:50 p. m. 2021-08-17 Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

A mediados del 2015 me sorprendió una llamada de mi amigo Luis Fernando Andrade, quien presidía la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). Me solicitó un favor: me dijo que en diciembre del 2014 se había adjudicado una carretera que beneficiaría al Valle del Cauca. Se refería a la vía Mulaló-Loboguerrero de 32 km de longitud, cuyo inicio estaba previsto para agosto del 2016. Manifestó que él estaba procurando convencer unas comunidades de la región sobre los beneficios de la obra. Sin embargo, dudaba que, siendo rolo, fuese la mejor opción para cumplir con esta tarea. Además, me informó que habían realizado un estudio, por valor superior a $1500 millones, para evaluar la afectación de un acuífero en Pavas, el cual demostraba que la vía no le causaría daño alguno.

De inmediato llamé al gobernador de entonces, Ubeimar Delgado, quien con otros funcionarios emprendió la tarea de convencer a la comunidad de los beneficios que se derivaban de construir esa carretera. También llamé a un influyente amigo, vinculado a la región afectada, para que colaborara en ese propósito.

Dos años más tarde, en el 2017, nuevamente el concesionario presentó estudios ambientales. Recientemente, ProPacífico elaboró otro estudio con el mismo fin, para el Anla, la autoridad ambiental nacional. Por fin, ayer, dicha entidad expidió la autorización para iniciar las obras. Se tomaron 6 años para estudiar la posible afectación de un reservorio.
Trabajando a este ritmo es imposible que el país progrese, se tardarían siglos en obtener logros que valgan la pena. Ocurre que esta vía de tan solo 32 km, supuestamente tomará cinco años en construirse. La experiencia nos enseña que las obras se tardan más tiempo del que se estima. Para nuestros gobiernos el tiempo poco o nada importa.

Los beneficios mejorarán sustancialmente la competitividad regional de Cali, Yumbo, sus alrededores, y el norte del Cauca, puesto que acorta en una hora el trayecto a Buenaventura, y lo que es más importante, disminuye en 400 metros la altura máxima del cruce de la cordillera. El ahorro en combustible y en tiempo abaratarán el flete más alto por kilómetro de recorrido en Colombia. La región sur del Valle geográfico desempeña las funciones de un puerto seco, y entre más cerca esté del mar, más atractivo será para invertir.

Ahora que se ha resaltado la trascendencia del empleo y de la informalidad en nuestra economía, obras como la vía Mulaló-Loboguerrero adquieren una importancia fundamental. La atractividad para invertir y el empleo son dos pilares del mismo edificio.

Es muy difícil de comprender que el bloque parlamentario y los dirigentes empresariales no hayan logrado agilizar la construcción de esta obra. ProPacífico ha desplegado su mayor esfuerzo y ha contado con la contribución del gobierno departamental en este último año.
Increíble que una obra tan importante para la región haya tardado 6 años, después de su adjudicación, para cumplir con todos los trámites iniciales.

A este ritmo siempre vamos a estar a la zaga del progreso y del bienestar al que aspira nuestra comunidad.

Además de la licencia ambiental, otro obstáculo enorme ha sido la negociación con las comunidades para obtener su beneplácito. El capricho de unos pocos ciudadanos ha prevalecido sobre el bienestar general, respaldados por la actual legislación.

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