Nuestro vecino

Nuestro vecino

Enero 28, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Para muchos compatriotas les es indiferente la suerte de nuestro vecino, Venezuela. Cuán equivocados se encuentran. Nuestros lazos con los venezolanos son más estrechos de lo que un sinnúmero de colombianos se imaginan. No hace mucho llegó a ser el segundo socio comercial. La interdependencia se vive con mayor intensidad por parte de quienes habitan en la frontera de este otrora próspero país; la influencia en este caso, va más allá de los vínculos económicos, también existen relaciones sociales y familiares. La prosperidad de regiones como Norte de Santander o la Guajira están ligadas a la suerte de Venezuela. Durante los últimos años el territorio de nuestro vecino ha servido de refugio a los subversivos colombianos. Cada vez con mayor frecuencia escuchamos que las rutas del narcotráfico se han redireccionado para utilizar su suelo como una plataforma de tránsito. La economía de nuestro vecino está haciendo agua, se encuentra al borde del un naufragio, sus efectos nos lastiman. Su gobierno se empeñó en establecer un modelo económico obsoleto. Menospreció la iniciativa económica individual. Despreció y estigmatizó el sector privado. Vulnero el derecho a la propiedad. Fortaleció la colectivización. De esta manera minó el sector productivo. Basó su desarrollo en sus inmensas reservas petroleras y en el papel de la Opep para mantener sus precios altos. Hoy sufre de una escasez intolerable de productos indispensables para la salud y la subsistencia. Los préstamos de China tienen límites. Se encuentra al borde de la quiebra y es posible la insurrección de la ciudadanía.Además, no menos importante, su gobierno promueve la lucha de clases, instigando continuamente a la confrontación. Las alocuciones semanales que solía realizar el Presidente Chávez mientras se lo permitió la salud y las arengas del Presidente Maduro y de Diosdado Cabello, Presiente de la Asamblea Nacional Venezolana, reiteraban y reiteran la actitud de sus autoridades. Crearon, entrenaron y armaron las milicias Bolivarianas, como fuerzas de choque paralelas a las fuerzas armadas institucionales, para defender su gobierno y su ideología. Incierto anticipar la reacción de este instrumento antidemocrático a la hora de un levantamiento.Las herramientas utilizadas por el Presidente Maduro para consolidarse en el gobierno están constituidas actualmente por el acaparamiento de todos los poderes del Estado, lo cual le ha permitido encarcelar impunemente a rivales políticos de la talla de Leopoldo López, y el monopolio de la información. La lucha para destruir los escasos órganos de información independiente ha sido incesante. No menos importante, más del 50% de los altos funcionarios del Gobierno son militares. Por lo visto hasta ahora, no parece que existan intenciones de rectificar el rumbo de su frustrado modelo político. Difícil predecir cómo y cuándo se producirá el cambio, puesto que la situación actual es insostenible en el tiempo. El Gobierno del Presidente Maduro continúa apelando a la represión y al temor para mantener la vigencia de sus políticas. Algún día se rebasará el agua en la copa, como ocurrió con el muro de Berlín. Dios quiera que sea incruento. No es solamente la interdependencia económica e histórica lo que nos une con Venezuela, también coexisten estrechos lazos afectivos entre nuestros pueblos.

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