Los Libros de Santos y De La Calle

Los Libros de Santos y De La Calle

Abril 02, 2019 - 11:50 p.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Recientemente el negociador del acuerdo con las Farc por el Gobierno, Humberto de la Calle, y el expresidente Juan Manuel Santos lanzaron sendos libros, el primero contando el resultado y los pormenores de la negociación con los subversivos y el segundo justificando su gestión gubernativa.

Leí con detenimiento e interés el titulado ‘Revelaciones al final de una guerra’ que fue lanzado primero. Para los críticos y los defensores del acuerdo debiera ser lectura obligatoria. El del expresidente, la ‘Batalla por la paz’, recién lo compré. Ha sido controvertido profusamente, lo que ha impulsado su venta. Defender su legado va a ser tan arduo como la negociación, teniendo el considerable aumento de los cultivos de coca y los estragos causados por las disidencias de las Farc, además, claro está, del comportamiento de algunos miembros de su Estado Mayor.

Valoro el carácter que demostró Humberto de la Calle cuando renunció a la vicepresidencia en el momento que se comprobó que la financiación de la campaña presidencial había sido contaminada con dineros del narcotráfico. También mostró entereza y dignidad cuando en el curso de las negociaciones se sintió desautorizado, aunque posteriormente claudicó.

Creo que al final la mayoría de los conflictos deben ser negociados, así ocurrió en El Salvador, en Irlanda del Norte, en Sudáfrica. También es cierto que han existido fracasos como el de Guatemala. Para lograr un final feliz se requiere no solamente ser convenido por los negociadores; demanda, además, un respaldo de una inmensa mayoría, lo cual no fue el caso de Colombia. El plebiscito lo demostró.

Le hizo un inmenso daño al proceso el slogan de la campaña para la reelección del expresidente Santos. Se estableció una disyuntiva mentirosa: “Los amigos de la paz y los amigos de la guerra”. Como si disentir sobre aspectos de la negociación convirtiera a las personas en enemigas de un acuerdo. Eso mismo está ocurriendo ahora, cuando el Presidente objetó por inconveniente 6 de 159 artículos y la corte avaló la facultad de hacerlo. Los amigos del acuerdo descartaron la posibilidad de discutir la ley que lo reglamentó para mejorarla, la consideran perfecta.

Como afirma el jefe de los negociadores del gobierno existe un compromiso de las Farc: “Contribuir con el esclarecimiento de la relación entre el conflicto y el cultivo, la producción y la comercialización de drogas ilícitas y lavado de activos”. No obstante, el área de los cultivos de coca tuvo un aumento sustancial en los últimos dos años. Además, aceptar que los delitos de narcotráfico fuesen considerados conexos con la subversión política impulsó el cultivo.

De la Calle en su libro manifiesta inconformidad por el apresuramiento en la parte final de las negociaciones, cuando enviaron ministros, políticos y hasta empresarios a negociar. Como lo afirma, “se perdió por momentos la línea de autoridad. Incluso John Kerry, en un viaje a La Habana, me pidió que le explicara, en presencia de Berni Aronson, el porqué de nuestra insistencia en plazos que universalmente se consideraban contraproducentes”. El gobierno debilitó su posición negociadora. Lamentablemente se interpuso el ego presidencial. El acuerdo final dejó dudas razonables a un gran número de ciudadanos.
Aplaudo y comparto el epílogo.

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