El coletazo del coronavirus

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El coletazo del coronavirus

Marzo 17, 2020 - 11:50 p. m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

La pandemia del Covid-19 produce síntomas de gripa. Su característica más siniestra es la facilidad del contagio. El multiplicador es agresivo. Las víctimas fatales no son numerosas. En algunos casos se trata de un malestar pasajero. Sin embargo, es grave en personas de edad avanzada, al igual que en jóvenes con algunas deficiencias en su salud.

La lucha contra la pandemia comienza por su contención. En el mundo actual, el contagio se potencializa. Somos parte de una aldea global interconectada física y virtualmente. Los desplazamientos intercontinentales son habituales. Los viajes aéreos forman parte de nuestra vida cotidiana. El turismo se ha incrementado considerablemente. El mundo de los negocios y el comercio ha borrado fronteras, lo que dinamiza el número de viajeros nacionales e internacionales. Todo lo anterior dificulta frenar la expansión de la pandemia.

Las redes sociales, cuyos mensajes son en no pocos casos escandalosos y mentirosos, junto con los medios televisivos y radiales desesperados en busca de rating, han alimentado un clima de pánico mundial, contraproducente y temerario, el cual en ocasiones induce a tomar decisiones equivocadas. Otra de las consecuencias funestas es la potencialización del coletazo económico aún no dimensionado.

Nunca había ocurrido un evento como el que estamos presenciando, por lo cual es muy difícil predecir las consecuencias económicas que vamos a padecer. Si bien han existido pandemias, más fatales que las causadas por el coronavirus, como la peste negra que diezmó buena parte de la población europea, ocurrió hace varios siglos cuando las personas tenían limitaciones de movilidad por lo que su expansión fue más lenta y abarcó solamente parte del continente Euroasiático. Sus efectos fueron prolongados. Los recursos científicos eran precarios.

Las dimensiones y consecuencias económicas futuras son impredecibles. Aun no se ha controlado la pandemia. España e Italia aún sufren su expansión, cuando estoy escribiendo esta columna. Tendremos que esperar más tiempo para evaluar los estragos causados por el Covid-19.

Lo que podemos afirmar por ahora es que la economía sufrirá trastornos a nivel global. Dimensionarlos es prematuro. Se habla de una posible recesión. Qué tan profunda y duradera sea, se desconoce. El daño causado a China es irremediable en el corto plazo. Esta nación era uno de los motores más dinámicos del crecimiento global. Los países más afectados por el virus de Europa van a tener un inevitable descenso en sus expectativas de crecimiento. El deterioro de la industria turística es evidente, al igual que la disminución en el intercambio comercial entre países y continentes.

El futuro inmediato económico de Colombia lucía muy promisorio. Los indicadores de enero y febrero fueron alentadores. Sin embargo, basta mencionar dos hechos incontrovertibles para esperar un aterrizaje forzoso. Los precios del petróleo, que mucha falta nos hacen para balancear nuestro fisco y aliviar el déficit comercial, van a ser menores que los presupuestados. El desplome del valor de nuestra moneda indefectiblemente va a producir inflación. Los precios de los artículos importados se encarecerán. Habrá una fuerte contracción en la actividad turística. Las expectativas de crecimiento proyectadas se verán menguadas.

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