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El MÍO no es mío

Noviembre 08, 2020 - 11:55 p. m. Por: Alfonso Otoya Mejía

Pareciera que el título de esta columna es lo que piensa el alcalde Jorge Iván Ospina respecto al sistema de transporte masivo de nuestra ciudad. Para entender la real problemática, lo primero es poner en contexto la tormentosa historia que ha padecido el sistema de transporte público de Cali.

Este viacrucis se inició con la contratación por pedazos de la infraestructura, en las alcaldías de John Maro Rodríguez y Apolinar Salcedo. La falta de planeación y el afán por contratar llevaron a no priorizar la infraestructura en función de maximizar el número de usuarios, sino de contratar lo que fuera más fácil. Por esto se inició con la construcción de dos corredores, la Carrera Primera y la Calle Quinta, que no eran, ni son, los que más caleños movilizan. Sin embargo, los problemas del MÍO no se limitan a su infraestructura, que ha tenido una demora generalizada. Es una falla en toda la planeación del sistema; su contratación, diseño, ejecución y financiación

Hoy, casi 16 años después de haberse iniciado la construcción del MÍO, los operadores se encuentran en una nueva crisis económica debido al menor flujo transportado, las menores rutas programadas por Metrocali y el hecho que todavía la infraestructura del sistema no está completa.
Puntos esenciales como la estación central, que debería funcionar como el corazón del sistema en la Carrera 10, al frente del Palacio de Justicia, todavía se encuentra en el limbo. La Troncal del Oriente sigue sin ser completada, y pasos como el de la Avenida Tercera con Calle 34 ni siquiera se ha licitado.

El sistema evidentemente no es el ideal, ni el más eficiente ni conveniente para nuestros ciudadanos. Esto se ve reflejado en una triste realidad, un número de usuarios muy inferior al esperado y presupuestado usando el MÍO. Esto ha obligado a las distintas administraciones a improvisar y tratar de solucionar problemas estructurales con medidas temporales o coyunturales. Las cifras hablan por sí solas. El sistema se estimó que transportaría 950 mil pasajeros día, cuando a la fecha el número máximo de pasajeros día transportado, nunca ha superado los 500 mil.

Las razones para que el sistema no movilice la cantidad de pasajeros estimados son numerosas y corresponden a los continuos incumplimientos de las distintas partes por honrar los contratos. Estos incumplimientos van desde la salida de operación de los buses tradicionales, todavía operan cerca de 400 buses colectivos, los cuales debían estar fuera de circulación hace 8 años, así como la falta de voluntad política para integrar a las gualas.

Ya es hora de que el alcalde Ospina con el mismo ímpetu con el que inauguró el sistema el 15 de noviembre de 2008 con viajes gratuitos para los caleños, hoy se monte en el MÍO y construya con su equipo soluciones estructurales de fondo. El tema de los recursos dejó de ser una excusa pues tiene aprobado un crédito $650 mil millones, y esta inversión sí que generaría empleo y reactivación económica. Tampoco nos pueden seguir embolatando el tema del MÍO con el tren de cercanías. Este otro sistema de transporte que se viene planeando, solo entraría a complementar el sistema, pues cubriría zonas que hoy el MÍO no cubre. El transporte público de una ciudad como Cali es esencial y Ospina no puede seguir ignorando el problema y pensando que el MÍO no es problema suyo.

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