Democracia

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Democracia

Mayo 09, 2021 - 11:55 p. m. Por: Alfonso Otoya Mejía

Los sistemas de gobierno democráticos, en teoría, garantizan la continua comunicación entre los ciudadanos y sus gobernantes. Buscan de manera permanente validar o reprochar las actuaciones de los dirigentes y de esta manera lograr estabilidad y retroalimentación entre unos y otros.

Colombia ha escogido por más de 200 años este sistema de gobierno y aunque han existido periodos en los cuales se ha interrumpido nuestra naturaleza democrática, el respeto por la voz del pueblo ha sido una premisa.

Con la constitución del 91, nos dieron herramientas a los ciudadanos para ejercer una democracia más participativa que garantizara una mayor representatividad de las distintas voces de la sociedad.

Sin embargo, pareciera que hay algo deteriorado en nuestro modelo democrático pues las voces de inconformidad que se han expresado en los últimos días no se logran identificar con líderes electos que pudieran canalizar esas peticiones. Hace no más de un año y medio nuestro país estaba viviendo un proceso electoral donde se eligieron, 32 gobernadores, 1101 alcaldes, 418 diputados y miles de concejales.

Para el caso específico de Cali, elegimos un alcalde con casi 300 mil votos y 21 concejales. El concejal más votado obtuvo 22 mil votos y el de menor votación 3 mil. Sin embargo, ninguno de estos recién electos representantes, ha sido capaz de canalizar las peticiones de inconformidad de la población. No ocurrió en el paro de noviembre de 2019, donde el mismo comité del paro nombro voceros diferentes a los mandatarios recién electos, y no pasará ahora.

En las actuales circunstancias que viven nuestra ciudad y país resultaría muy importante que las personas que son elegidas para representarnos sean los canales idóneos para trasmitir las inconformidades y lograr reformas de fondo. Esto no pasa.

Seguramente se podrá decir que la inconformidad está dada por políticas del orden nacional. Por eso muchos mandatarios locales se han lavado las manos. Sin embargo, los dirigentes regionales son elegidos para liderar y gobernar incluso en situaciones adversas. Deben ser ellos los que recojan las voces de la comunidad y las canalicen de forma pacífica y eficiente al Gobierno Nacional sin poner en riesgo la estabilidad del sistema.

La relación permanente entre ciudadanos y dirigentes, es la base de la democracia y el mecanismo natural para que nuestra voz se escuche. Si no lo usamos y simplemente vemos el voto como una transacción de popularidad deslegitimamos la democracia y nos quedamos sin voz.

No se trata de protagonismos políticos en este momento. Hago un llamado para que esto no se nos olvide en un año cuando estemos en plena contienda electoral. Que por lo menos los innumerables daños a nuestra ciudad, a nuestras empresas y a nosotros como ciudadanos no pasen en vano. Colombia es un país que desde el Frente Nacional presenta niveles de abstención entre el 40% y 60%. El inconformismo se siente en todos los sectores y por diferentes razones, por eso todos debemos salir a votar. Solo así fortaleciendo nuestra democracia entre nosotros mismos, podremos evitar situaciones indeseables como las que hoy vivimos.

Desde ya informémonos de quienes son las personas que nos quieren representar. Acerquémonos a ellos, entablemos relaciones y salgamos a votar con conciencia y conocimiento para que la democracia funcione bien. ¡Que esto no se nos olvide!

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