Conspiración

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Conspiración

Junio 21, 2020 - 11:55 p. m. Por: Alfonso Otoya Mejía

Tenía escrita otra columna para el día de hoy, esa tendrá que esperar. Me había trazado el firme propósito de no volver a escribir, al menos de manera directa sobre la pandemia y sus efectos, pero ante los hechos ocurridos el pasado viernes, día sin IVA, no podía dejarlos pasar inadvertidos.

Me resulta indignante la actitud del Gobierno Nacional, los gobiernos locales y el colombiano desmadrado que salió a comprar. Me perdonarán la expresión, pero son una manada de ineptos. ¿Cómo es posible que durante 90 días el gobierno nos haya guardado, haya parado el 70% del aparato productivo del país, haya suspendido todos los vuelos nacionales e internacionales, entre muchas otras medidas con el fin de aplanar la curva, y en un día todo eso deja de importar?

Los resultados epidemiológicos mostraban que la estrategia funcionaba, frente a otros países de la región, el nuestro presentaba menores tasas por mil habitantes en cuanto a muertes por COVID-19. Había cuestionamientos frente a la velocidad con la cual se estaba reactivando la economía, pero el gobierno nacional en medio de la controversia, opto por empoderar a los gobiernos locales en cuanto a la estrategia de inclusión de nuevos sectores.

Los gobiernos locales en su mayoría reprocharon la decisión del gobierno nacional, argumentando que se estaba lavando las manos con ellos, como lo dijo la alcaldesa de Bogotá. Otros decían que se estaban cometiendo atropellos, pues no dejaban iniciar actividades al comercio que estaba muy bien preparado, como manifestó el alcalde de Cali que hizo traer al ministro de salud para que le permitiera abrir seis centros comerciales.

Los colombianos, de diferentes formas solicitaban que creyeran más en ellos. Los mayores de 70, pedían que valoraran su capacidad para tomar decisiones, pedían que valoraran su autonomía y responsabilidad, afirmaban que seguramente ellos cuidarían mejor de ellos mismos que el mismo estado.

Todo esto pareciera productivo y enriquecedor en medio de nuestro debate nacional, que permite fijar posturas que de manera coherente verdaderamente cuiden la salud de nuestro país. ¿Dónde quedaron todas esas voces que aclamaban por la vida y el cuidado? ¿Dónde están hoy los defensores de la autodeterminación de los individuos?

El día sin IVA acabó con todas las posturas y planteamiento. El Gobierno Nacional salió desbocado a autorizar la aplicación de la medida sin contemplar posibilidades como limitarlo a solo compras a través de comercio electrónico o escoger un día que no fuera el viernes antes del día del padre y justo en el mes de pago de prima.

Nuestro alcalde local se desmadró autorizando el viernes 19 como el único día del mes de junio donde no se aplicaría el pico y cedula. Él que tan consciente y defensor de la vida ha sido en esta ocasión, se la jugó por sus amigos comerciantes. Y los colombianos que tanto pedimos que confiaran en nosotros, que éramos capaces de tomar decisiones razonables salieron como una estampida de búfalos desbocados a satisfacer sus deseos consumistas en los comercios.

Tanto comportamiento irracional solo me lleva a concluir que lo del tal día sin IVA fue una muy bien orquestada actuación de palo y zanahoria para lograr adelantar el famoso pico de la pandemia pues la curva estaba muy aplanada en Colombia. Una conspiración del más alto nivel es lo único que puede explicar tanta estupidez.

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